Rhododendron

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Tsutsuji

25 febrero, 2019

650. Entradas más vistas. 25/2/2019, 5:35 p.m. (hora Guatemala).

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649. Cordialidad. Anthony de Mello, indio.


“¿Qué he de hacer para amar a mi prójimo?”

“Dejar de odiarte a ti mismo”.

El discípulo meditó larga y seriamente estas palabras y regresó a decirle al Maestro: 

“Pero si yo me amo demasiado a mí mismo… Si soy un egoísta y un egocéntrico… ¿Cómo puedo librarme de ello?”

“Sé cordial contigo mismo, y tu ego quedará satisfecho y te dejará en libertad para amar a tu prójimo”.




Anthony de Mello S.J. fue un sacerdote jesuita y psicoterapeuta conocido por sus libros y conferencias sobre espiritualidad, donde utilizaba elementos teológicos de otras religiones, además de la tradición judeocristiana.Wikipedia
Fecha de nacimiento4 de septiembre de 1931, Bombay, India

14 febrero, 2019

648. Defender la alegría. Mario Benedetti, uruguayo.

Translator
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

Defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias y los graves diagnósticos

Defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

Defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

Defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

Defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría. 





Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, más conocido como Mario Benedetti, fue un escritor, poeta y dramaturgo uruguayo. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 14 de septiembre de 1920, Paso de los Toros, Uruguay
Fecha de la muerte: 17 de mayo de 2009.

647. 1 juan 4:8


El que no ama, no ha conocido a Dios; 
porque Dios es amor.

646. Parábola de las muletas. Cuento indio.


Había una vez un país donde todos, durante muchos años, se habían acostumbrado a usar muletas para andar. 

Desde su más tierna infancia, todos los niños eran enseñados debidamente a usar sus muletas para no caerse, a cuidarlas, a reforzarlas conforme iban creciendo, a barnizarlas para que el barro y la lluvia no las estropeasen. 

Pero un buen día, un sujeto inconformista empezó a pensar si sería posible prescindir de tal aditamento. 

En cuanto expuso su idea, los ancianos del lugar, sus padres y maestros, sus amigos, todos le llamaron loco: "Pero, ¿A quién habrá salido este muchacho? ¿No ves que, sin muletas, te caerás irremediablemente? ¿Cómo se te puede ocurrir semejante estupidez?"
Pero nuestro hombre seguía planteándose la cuestión. Se le acercó un anciano y le dijo: "Cómo puedes ir en contra de toda nuestra tradición". 

Durante años y años, todos hemos andado perfectamente con esta ayuda. Te sientes más seguro y tienes que hacer menos esfuerzo con las piernas: es un gran invento. Además, ¿Cómo vas a despreciar nuestras bibliotecas donde se concreta todo el saber de nuestros mayores sobre la construcción, uso y mantenimiento de la muleta? ¿Cómo vas a ignorar nuestros museos donde se admiran ejemplares egregios, usados por nuestros próceres, nuestros sabios y mentores?"
Se le acercó después su padre y le dijo: "Mira, niño, me están cansando tus originales excentricidades. Estás creando problemas en la familia. Si tu bisabuelo, tu abuelo y tu padre han usado muletas, tú tienes que usarlas porque eso es lo correcto."

Pero nuestro hombre seguía dándole vueltas a la idea, hasta que un día se decidió a ponerla en práctica. Al principio como le habían advertido, se cayó repetidamente. Los músculos de sus piernas estaban atrofiados. Pero, poco a poco, fue adquiriendo seguridad y, a los pocos días, corría por los caminos, saltaba las cercas de los sembrados y montaba a caballo por las praderas.

Nuestro hombre del cuento había llegado a ser él mismo.

645. Las muletas. Berthold Brecht, alemán.


Durante siete años no pude dar un paso. Día y noche caminaba con mis muletas… casi arrastrándome por el lodo de los mil caminos de la tierra.

Fui al gran médico y le conté mi caso.

-¿Por qué llevas muletas? –me preguntó.

-Porque estoy tullido –le respondí.

-No es extraño –me dijo el gran médico-, prueba a caminar sin muletas. Son esos trastos los que te impiden caminar. Deja esas muletas aunque tengas que caminar a cuatro patas.

Y antes de que pudiera reaccionar, el gran médico, riendo como un monstruo, arrancó las muletas de mis manos, y las rompió en mis espaldas. Y sin dejar de reír las arrojó al fuego.

Ahora estoy curado. Camino con normalidad. Me curó una carcajada y una voz que me dijo que tenía que romper mis muletas. 

Es verdad que tan sólo a veces, cuando veo en mi camino palos o algo que se asemeje a mis muletas, camino peor durante unas horas.

Pero estoy contento a pesar de todo: he aprendido que en la vida lo importante es romper las muletas, y ayudar a que otros también rompan las suyas.



 

Eugen Berthold (Bertolt) Friedrich Brecht (Augsburgo10 de febrero de 1898-Berlín Este14 de agosto de1956) fue un dramaturgo y poeta alemán, uno de los más influyentes del siglo XX, creador del teatro épico, también llamado teatro dialéctico.



09 febrero, 2019

644. Historia del Gran Violinista Paganini, italiano.

Algunos decían que era un genio. Otros, que era sobrenatural.
La realidad es que las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo.

Una noche, el escenario de un auditorio estaba repleto de admiradores, preparados para recibirlo.
La orquesta entró y fue aplaudida. El director fue ovacionado.

Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. Paganini colocó su violín en el hombro y lo que sucedió a continuación es indescriptible.
Blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar con el toque de aquellos dedos maravillosos.
De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño del público asistente.
Una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto.
El director paró. La orquesta se detuvo. El público se quedó en silenció.
Pero Paganini continuó tocando.
Mirando su partitura como si nada hubiera ocurrido, él continuó extrayendo sonidos deliciosos de un violín con problemas.
El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar y el público se tranquilizó.

De repente, otro sonido perturbador atrajo la atención de los asistentes.
Otra cuerda del violín de Paganini se acababa de romper.
El director paró de nuevo y la orquesta se detuvo otra vez.
Pero Paganini siguió con el concierto.
Como si nada hubiera ocurrido, se olvidó de las dificultades y continuó arrancando sonidos imposibles de su violín de dos cuerdas.
El director y la orquesta, impresionados, volvieron a tocar.

Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todas las personas, asombradas, gritaron cuando la tercera cuerda del violín de Paganini se rompió.

El director y la orquesta se detuvieron una vez más, como la respiración del público, que pensó que el concierto había llegado a su final. Pero Paganini siguió.

Como si fuera un contorsionista musical, arrancó todos los sonidos posibles de la única cuerda que quedaba en el violín. Ninguna nota fue olvidada.

El director, embelesado, se animó. La orquesta se motivó. El público pasó del silencio a la euforia, del pánico al delirio.
Paganini alcanzó la gloria. Su nombre perdura a través del tiempo. Porque él no es un violinista genial, es el símbolo del profesional que continúa adelante aunque todo el mundo diga que es imposible.

Cuando tus cuerdas se rompen, haz como Paganini, sigue adelante con Fe. Los sueños y el triunfo están delante de ti y si paras, nunca los alcanzarás.

“Victoria es el arte de continuar, cuando otros deciden parar”. 

 

Niccolò Paganini (Génova27 de octubre de 1782-Niza27 de mayo de 1840) fue violinistaviolistaguitarrista y compositor italiano. Está considerado uno de los violinistas más virtuosos de todos los tiempos, y contribuyó con sus aportaciones al desarrollo de la moderna técnica violinística. Sus 24 caprichos para violín Op. 1, son una de sus obras más conocidas y han servido de inspiración a numerosos compositores posteriores.