Rhododendron

Rhododendron
Tsutsuji

03 diciembre, 2021

975. El tiempo es corto.

¡Es tan fácil perder de vista lo que es importante!

¿Algunas veces, observaste a niños en una calesita? ¿Escuchaste el sonido de la lluvia cuando cae al suelo?

¿Alguna vez seguiste el vuelo errante de una mariposa? ¿Fijaste tu mirada en el crepúsculo solar?

Es mejor disminuir el paso. No bailar tan de prisa...el tiempo es corto, la música va a terminar...

 

A través de cada día ¿Corres o vuelas? Cuando preguntas "¿Cómo estás?”¿Escuchas la respuesta?...

Cuando el día termina ¿Te quedas acostada en la cama, con las próximas obligaciones rodando por tu cabeza?

Es mejor disminuir el paso. No bailar tan de prisa...el tiempo es corto, la música va a terminar...

 

¿Alguna vez dijiste a un niño: "Dejemos esto para hacerlo mañana"? Y en tu prisa, ¿Viste su tristeza?

Perdiste contacto, dejaste morir una buena amistad.

¿Por qué nunca tenías tiempo para llamar y decir… hola?

Es mejor disminuir el paso. No bailar tan de prisa...el tiempo es corto, la música va a terminar...

 

Cuando corres tan de prisa para llegar a algún lugar.

Pierdes mitad de la satisfacción de llegar allí.

Cuando te preocupas y te apresuras todo el día, es como si fuese un regalo que no fue abierto...

¡Un regalo lanzado fuera!

La vida no es una carrera... Llévala más lentamente...

¡Escucha la música... antes que la canción acabe! 

 

974. Tienda de abarrotes del cielo.

 Hace tiempo, caminaba por la carretera de mi vida.

   Un día, vi un letrero que decía, "TIENDA DE ABARROTES DEL CIELO".

 

   Al acercarme, la puerta se abrió de par en par,

   y de pronto me encontraba ya dentro de la tienda.

   Vi un grupo de ángeles.  Estaban por todas partes.  

   Uno me dió una canasta y dijo, "Hijo mío, compra con cuidado".

 

   Todo lo que un ser humano necesita estaba en esa tienda de abarrotes. 

   Y si no podías con todo, podías regresar al día siguiente por más.

 

   Primero, cogí un poco de “paciencia”.  El “amor” estaba en el mismo pasillo.  

   Más abajo estaba “comprensión”;

   a cualquier lado donde vayas, siempre necesitas un poco de eso.  

   Tomé una o dos cajas de “sabiduría”, una o dos bolsas de “fe”.  

   Me detuve para tomar algo de “fuerza” y “valor” 

   que me ayudara a correr esta carrera.

 

   Entonces mi canasta empezaba a llenarse,

   pero recordé que necesitaba aún algo de “gracia”.  

   No olvidé la “salvación”, además de que era gratis. 

   Así que traté de coger suficiente de eso para salvarnos a ti y a mí.  

   Entonces me dirigí a la caja para pagar la cuenta. 

   Pensé que tenía todo para hacer la voluntad del Señor.  

   Mientras caminaba por el pasillo, vi “oración”;

   y pensé en que tenía que tomar un poco,

   porque sabía que si no lo hacía, caería en el pecado.

 

   Había montones de “paz” y “alegría”; eran los últimos dos en la repisa.  

   “Canto” y “alabanza” estaban cerca, así que tomé un poco también.

 

   Entonces le dije al ángel, “A ver, ¿Cuánto debo?" 

   Me sonrió de nuevo y dijo:

 

   "Hijo mío, Dios pago tu cuenta hace mucho, mucho tiempo".

30 noviembre, 2021

973. El mejor regalo.

A un amigo mío llamado David, su hermano le dio un automóvil como regalo de Navidad.
 

En nochebuena, cuando David salió de su oficina, un niño de la calle estaba caminando alrededor del brillante coche nuevo admirándolo.

-¿Este es su coche señor?- preguntó. David afirmó con la cabeza.

-Mi hermano me lo dio en Navidad.- El niño estaba asombrado.

- ¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada?, Vaya me gustaría...- titubeó el niño.
 

Desde luego, David sabía lo que el niño iba a decir, que le gustaría tener un hermano así, pero lo que el muchacho realmente dijo
estremeció a David de pies a cabeza.

- Me gustaría - prosiguió el niño -poder ser un hermano así.-
David miró al niño con asombro, e impulsivamente añadió:

-¿Te gustaría dar una vuelta en mi auto?

- Oh, sí, eso me encantaría.-

Después de un corto paseo, el niño volteó y con los ojos chispeantes dijo:

- Señor... ¿No le importaría que pasáramos frente a mi casa?-
David sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería.
Quería enseñar a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil, pero de nuevo, David estaba equivocado.

- ¿Se puede detener donde están esos dos escalones?-
Pidió el niño.

Subió corriendo y en poco rato David oyó que regresaba,
pero no venía rápido. Llevaba consigo a su hermanito lisiado.
Lo sentó en el primer escalón, entonces le señaló hacia el coche.

- ¿Lo ves? Allí está Juan, tal como te lo dije, allí arriba.
Su hermano se lo regaló de Navidad y a él no le costó ni un centavo,
y algún día yo te voy a regalar uno igualito...
entonces podrás ver por ti mismo todas las cosas bonitas de los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte.-

David, bajó del coche y subió al muchacho enfermo al asiento delantero.
El hermano mayor, con los ojos radiantes, se subió atrás de él y los tres comenzaron un paseo navideño memorable.

Esa Nochebuena, David comprendió lo que Jesús quería
decir con la frase: "
Hay más dicha en dar..."