Rhododendron

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Tsutsuji

20 febrero, 2020

721. La mirada. Michel Quoist, francés.


El poder de la mirada está en que en los ojos viaja el alma.
Y cuando el alma está habitada por Dios la mirada del hombre
puede dar Dios a los demás. 


Ahora, Señor, voy a cerrar mis párpados:
hoy ya han cumplido su oficio.
Mi mirada ya regresa a mi alma
tras de haberse paseado durante todo el día por
el jardín de los hombres.
Gracias, Señor, por mis ojos, ventanales abiertos sobre
el mundo;
gracias por la mirada que lleva mi alma a hombros
como los buenos rayos de tu sol conducen el calor
y la luz.
Yo te pido, en la noche, que mañana, cuando abra
mis ojos al claro amanecer, sigan dispuestos a
servir a mi alma y a mi Dios.
Haz que mis ojos sean claros, Señor.
Y que mi mirada, siempre recta, siembre afán de
pureza.
Haz que no sea nunca una mirada decepcionada
desilusionada
desesperada
sino que sepa admirar
extasiarse
contemplar.
Da a mis ojos el saber cerrarse para hallarte mejor,
pero que jamás se aparten del mundo por tenerle
miedo.
Concede a mi mirada el ser lo bastante profunda como
para conocer tu presencia en el mundo
y haz que jamás mis ojos se cierren ante el llanto
del hombre.
Que mi mirada, Señor, sea clara y firme,
pero que sepa enternecerse
y que mis ojos sean capaces de llorar.

Que mi mirada no ensucie a quien toque,
que no intimide, sino que sosiegue,
que no entristezca, sino que transmita alegría,
que no seduzca para apresar a nadie,
sino que invite y arrastre al mejoramiento.
Haz que moleste al pecador al reconocer en ella tu
resplandor, pero que sólo reproche para encorajinar.
Haz que mi mirada conmueva a las almas por ser un
encuentro, un encuentro con Dios.
Que sea una llamada
un toque de clarín
que movilice a todos los parados en las puertas,
y no porque yo paso, Señor,
sino porque pasas Tú.
Para que mi mirada sea todo esto, Señor,
una vez más en esta noche
yo te doy mi alma
y mi cuerpo
y mis ojos.
Para que cuando mire a mis hermanos los hombres
sea Tú quien los mira
y, desde dentro de mí, Tú les saludes.



 

Michel Quoist (Le Havre18 de junio de 1921ibíd., 18 de diciembre de 1997) fue un presbíteroteólogosociólogo y escritorcatólico francés. De origen obrero y ordenado sacerdote en 1947, Michel Quoist se doctoró en La Sorbona de París. 




31 enero, 2020

720. Voto. Rabindranath Tagore, indio.


Dímelo con tus ojos y cogeré los frutos de mi huerto en donde el tiempo se ha trocado en dulzura y con ellos llenaré una cesta que tenga forma de corazón o de navío para ti que estás tan lejos, en el jardín de la tarde. 

La estación avanza, avanza con pie dorado, llena de grave esplendor. La flauta del nostálgico calla en la sombra. 

Dímelo con tu silencio y la flauta gemirá por ti, entre todas la más lejana. Dímelo apenas con tu sonrisa y me daré a la vela sobre el río, hacia ti, rodeada por la lejanía. 

El viento de marzo se levanta e infla el pecho de las velas y las olas. Mi huerto exhala toda su alma a la hora entristecida en que la luz cierra sus párpados. 

Llámame con tu alma desde tu casa, en la playa de la lejanía, al otro lado del crepúsculo. 




  


Rabindranath Tagore, en idioma bengalí, রবীন্দ্রনাথ ঠাকুর, (Calcuta7 de mayo de 1861 - ibíd., 7 de agosto de1941) fue un poeta bengalífilósofo del movimiento Brahmo Samaj (posteriormente convertido alhinduismo), artistadramaturgomúsiconovelista y autor de canciones; que fue premiado con el Premio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. 

(Rabindranath Thakur, Calcuta, 1861 - Santiniketan, 1941) Escritor indio. Es el más prestigioso escritor indio de comienzos del siglo XX. De origen noble, era el último de los catorce hijos de una familia consagrada a la renovación espiritual de Bengala, y se educó junto a su padre en el retiro que éste tenía en Santiniketan. En 1878 fue enviado a Gran Bretaña, donde estudió literatura y música.  http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/tagore.htm  



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30 enero, 2020

719. Somos siete. (1798) William Wordsworth, inglés.

Un niño ingenuo, querido hermano Jim,
Que percibe ligeramente su respiración,
Y que siente su vida en todos sus miembros,
¿Qué debe saber de la muerte?

Conocí a una niña pequeña en una casita,
Ella tenía ocho años, ella dijo;
Su pelo estaba lleno de muchos rizos
Estando agrupados aquellos en torno a su cabeza.

Tenía un rústico aire de bosques,
Y estaba vestida locamente;
Sus ojos eran justos, y muy bellos,
-Su belleza me hizo feliz.

"Hermanas y hermanos, pequeña doncella,
"¿Cuántos pueden ser?"
"¿Cuántos? Siete en total," dijo,
Y preguntando me miró.


"¿Y dónde están, te ruego dilo?"
Ella respondió: "Siete somos,
"Y dos de nosotros en Conway vivimos,
"Y dos se han ido al mar.

"Dos de nosotros yacen en el cementerio,
"Mi hermana y mi hermano,
"Y en la casita del cementerio, yo
"Moro cerca de ellos con mi madre."

"Dices que dos viven en Conway,
"Y dos se han ido a la mar,
"Sin embargo, ustedes son siete; os ruego que digas
"Dulce Doncella, ¿cómo puede ser?"

Luego la pequeña Doncella réplica,
"Siete niños y niñas nosotros somos;
"Dos de nosotros yacen en el cementerio,
"Bajo el árbol del cementerio".

"Corre alrededor, mi pequeña doncella,
"Tus extremidades están vivas;
"Si dos se encuentran ubicados en el cementerio,
"Entonces, vosotros sólo sois cinco."

"Sus tumbas son de color verde, para ser vistas"
La pequeña Doncella respondió:
"Doce pasos o más desde la puerta de mi madre,
"Y ellos están uno al lado del otro.

"Mis medias allí a menudo tejo,
"Mi pañuelo allí doblo;
"Y en el suelo me siento-
"Me siento y canto con ellos.

"Y a menudo después de la puesta del sol, Señor,
"Cuando hay luz y es bella,
"Tomo mi escudilla,
"Y consumo mi cena allí.

"El primero que murió fue la pequeña Jane;
"En la cama gimiendo yacía,
"Hasta que Dios la liberó de su dolor,
"Y luego se fue.

"Así que en el cementerio, ella fue dispuesta,
"Y todo el seco verano,
"Juntos alrededor de su tumba jugamos,
"Mi hermano John y yo

"Y cuando el suelo estaba blanco de nieve
"Y pude correr y deslizarme,
"Mi hermano John se vio obligado a irse,
"Y él está a su lado."

"¿Cuántos son entonces", dije yo,
"Si ellos dos están en el Cielo?"
La pequeña Doncella réplica,
"¡Oh Maestro! Somos siete."

"Pero están muertos, ¡los dos están muertos!
"¡Sus espíritus están en el cielo!"
Fue lanzando palabras a distancia, porque todavía
La doncella tenía su voluntad,
Y dijo: "¡No, somos siete!"



 

William Wordsworth (7 de abril de 1770-23 de abril de 1850) fue uno de los más importantes poetas románticos ingleses. Con Samuel Taylor Coleridge, contribuyó a la evolución de la época romántica en la literatura inglesa con su publicación conjunta de Baladas líricas en 1798. Esta obra influyó de modo determinante en el paisaje literario del siglo XIX. Fue el poeta laureado de Inglaterra desde 1843 hasta su muerte en 1850.  


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09 enero, 2020

718. Los cuatro tipos de hombres. Relato judío.

El maestro dijo al discípulo: 

-Existen cuatro tipos de personas:

El justo que habla: "Lo que es mío es mío; lo tuyo, tuyo".

El enamorado que exclama: "Lo que es mío es tuyo; lo tuyo es mío".

El egoísta que piensa: "Lo tuyo es mío; lo mío es mío".

El santo que actúa: "Lo que es mío es tuyo; lo tuyo, es tuyo".



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717. Las moscas. Félix María Samaniego, español.


A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron
que, por golosas, murieron,
presas de patas en él.

Otra, dentro de un pastel,
enterró su golosina.

Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.


Félix María de Samaniego (LaguardiaÁlava12 de octubre de 1745-ibidem11 de agosto de 1801) fue un escritor español famoso por sus fábulas, de tono aleccionador mediante moralejas, y los amores de la vida.


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28 diciembre, 2019

716. Epístola a Emilio Arrieta. Adelardo López de Ayala, español.


De nuestra gran virtud y fortaleza
al mundo hacemos con placer testigo:
las ruindades del alma y su flaqueza
sólo se cuentan al secreto amigo.
De mi ardiente ansiedad y mi tristeza
a solas quiero razonar contigo:
rasgue a su alma sin pudor el velo
quien busque admiración y no consuelo.
 
No quiera Dios que en rimas insolentes
de mi pesar al mundo le dé indicios,
imitando a esos genios impudentes
que alzan la voz para cantar sus vicios.
Yo busco, retirado de las gentes,
de la amistad los dulces beneficios:
no hay causa ni razón que me convenza
de que es genio la falta de vergüenza.
 
En esta humilde y escondida estancia,
donde aún resuenan con medroso acento
los primeros sollozos de mi infancia
y de mi padre el postrimer lamento;
esclarecido el mundo a la distancia
a que de aquí le mira el pensamiento,
se eleva la verdad que amaba tanto;
y, antes que afecto, se produce espanto.
 
Aquí, aumentando mi congoja fiera,
mi edad pasada y la presente miro.
La limpia voz de mi virtud entera,
hoy convertida en áspero suspiro,
y el noble aliento de mi edad, primera,
trocado en la ansiedad con que respiro,
claro publican dentro de mi pecho
lo que hizo Dios y lo que el mundo ha hecho.
 
Me dotaron los cielos de profundo
amor al bien y de valor bastante
para exponer al embriagado mundo
del vicio vil el sórdido semblante;
y al ver que imbécil en el cieno hundo
de mi existencia la misión brillante,
me parece que el hombre en voz confusa
me pide el robo y de ladrón me acusa.
 
Y estos salvajes montes corpulentos,
fieles amigos de la infancia mía,
que con la voz de los airados vientos
me hablaban de virtud y de energía,
hoy con duros semblantes macilentos
contemplan mi abandono y cobardía,
y gimen de dolor, y cuando braman,
ingrato y débil y traidor me llaman.
 
Tal vez a la batalla me apercibo;
dudo de mi constancia, y de esta duda
toma ocasión el vicio ejecutivo
para moverme guerra más sañuda;
y, cuando débil el combate esquivo,
«mañana, digo, llegará en mi ayuda»;
¡y mañana es la muerte, y mi ansia vana
deja mi redención para mañana!
 
Perdido tengo el crédito conmigo,
y avanza cual gangrena el desaliento:
conozco y aborrezco a mi enemigo,
y en sus brazos me arrojo soñoliento.
La conciencia el deleite que consigo
perturba siempre: sofocar su acento
quiere el placer, y, lleno de impaciencia,
ni gozo el mal ni aplaco la conciencia.
 
Inquieto, vacilante, confundido
con la múltiple forma del deseo,
impávido una vez, otra corrido
del vergonzoso estado en que me veo,
al mismo Dios contemplo arrepentido
de darme un alma que tan mal empleo:
la hacienda que he perdido no era mía,
y el deshonor los tuétanos me enfría.
 
Aquí, revuelto en la fatal madeja
del torpe amor, disipador cansado
del tiempo, que al pasar sólo me deja
el disgusto de haberlo malgastado;
si el hondo afán con que de mí se queja
todo mi ser, me tiene desvelado,
¿por qué no es antes noble impedimento
lo que es después atroz remordimiento?
 
¡Valor! y que resulte de mi daño
fecundo el bien: que de la edad perdida
brote la clara luz del desengaño,
iluminando mi razón dormida:
para vivir me basta con un año;
que envejecer no es alargar la vida:
¡joven murió tal vez que eterno ha sido,
y viejos mueren sin haber vivido!
 
Que tu voz, queridísimo Emiliano,
me mantenga seguro en mi porfía;
y así el Creador, que con tan larga mano
te regaló fecunda fantasía,
te enriquezca, mostrándote el arcano
de su eterna y espléndida armonía;
tanto, que el hombre, en su placer o duelo,
tu canto elija para hablar al cielo.
 
Los ecos de la cándida alborada,
que al mundo anima en blando movimiento,
te demuestren del alma enamorada
el dulce anhelo y el primer acento;
el rumor de la noche sosegada,
la noble gravedad del pensamiento,
y las quejas del ábrego sombrío,
la ronca voz del corazón impío.
 
Y el gran torrente que, con pena tanta,
por las quiebras del hondo precipicio
rugiendo de amargura, se quebranta,
deje en tu alma verdadero indicio
de la virtud, que gime y se abrillanta
en las quiebras del rudo sacrificio,
y en tu canto resuenen juntamente
el bien futuro y el dolor presente.
 
Y en las férvidas olas impelidas
del huracán, que asalta las estrellas,
y rebraman, mostrando embravecidas
que el aliento de Dios se encierra en ellas,
aprendas las canciones dirigidas
al que para en su curso las centellas,
y resuene tu voz de polo a polo,
de su grandeza intérprete tú solo.

 

Adelardo López de Ayala y Herrera (Guadalcanal1 de mayo de 1828Madrid30 de diciembre de 1879) fue un dramaturgo, académico y político español, adscrito al realismo literario. Miembro numerario de la Real Academia Española



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20 noviembre, 2019

715. Amor. Carlo Carreto, italiano.


El que no ama se siente superior a todos.
El que ama se siente igual a todos.
El que ama mucho se hace inferior a todos.
Está en la muerte quien no ama.
En la vida quien ama.
En la santidad, el que ama mucho


 

Carlo Carretto fue un autor religioso italiano. Wikipedia (Inglés)

Fallecimiento4 de octubre de 1988, Spello, Italia

714. La canción imposible. José María Blanco y Aintzane Zabala, españoles.


Quisiera con una canción sencilla
volver a llenar de sentido las palabras,
¿Cómo hacerlo? – me pregunto –
si se han vaciado precisamente
de tanto cantarlas.

Si canto al placer de vivir
cada uno lo interpretará como le plazca.
Si digo la palabra sexo
muchos creerán que he dicho cama,
y si digo la palabra amor
se confundirá con monogamia.

Si canto a la libertad
algunos oirán sólo una palabra;
otros puede que decidan
ponerla en una pancarta,
y otros por fin tal vez la traduzcan
en su corazón como esperanza.

Si hago una canción que cante a la alegría,
a la fe y al optimismo,
algunos la interpretarán como ironía
y otros pensarán que es para niños.
Quizá sólo unos pocos oigan otra vez
la palabra esperanza dentro de sí mismos.

Si canto a la soledad
con ritmo alegre, de salsa,
algunos tendrán la sensación
de que la letra y la música no cuadran.
Otros, en cambio, dejarán de sentirse solos
mientras la cantan y bailan.

Si canto a la vida y a la muerte
tratándolas de igual
con un rasgueo firme,
haciendo sonreír a la guitarra,
quizá unos pocos hombres
y otros muchos ángeles
me acompañen con sus aplausos
o su batir de alas.
Otros, en cambio, pensarán
que es de muy mal gusto
y al final me piten...
o sólo por compromiso me aplaudan.

En fin cante lo que cante,
todos escucharán cosas y más cosas
e incluso se aprenderán
de memoria el estribillo,
pero nadie, absolutamente nadie
oirá realmente lo que digo.
Porque nadie puede oír otra música
que la que esté sonando dentro de sí mismo.

Así que como todas, ésta es una canción
que parece decir algo pero que no dice nada.
La verdadera canción
siempre la canta el silencio
justo en el momento en que la boca se calla.
La verdadera canción la escucha
cada uno por la noche
utilizando los auriculares de la almohada.
La verdadera canción para cada quien
es un disco rayado, una especie de manera
que tiene como música el silencio
y como letra el alma.

Pero, a pesar de todo,
hay algo dentro de mí
que sigue diciéndome: ¡Canta!,
¡A pesar de todo, canta!




14 noviembre, 2019

713. ¿Quiénes son los felices? Isabel Corpas de Posada, colombiana.


¿Serán siempre felices los ricos, los poderosos, los que viven de fiesta en fiesta, los triunfadores, los que logran lo que quieren?
La realidad muestra las caídas vertiginosas desde las altas posiciones del poder, la riqueza y la fama. Muestra que los que aparentan divertirse muchas veces arrastran sus frustraciones, su soledad y su tedio. Muestra que la felicidad no está detrás de una cuenta bancaria. Muestra que no es feliz el egoísta, el insensible, el sinvergüenza.
Que es, prácticamente, lo mismo que dice el Evangelio.

Jesús, llama felices a los pobres porque son libres para poder compartir. Llama felices a los que lloran porque pueden ser consolados. Llama felices a los pacientes porque también logran lo que quieren. Llama felices a los inconformes porque tienen la conciencia despierta. Llama felices a los compasivos porque tienen el corazón abierto para sentir el dolor y la alegría. Llama felices a los que saben amar y a los que luchan por la paz.

Y los llama felices no porque la pobreza, las lágrimas o las dificultades sean ellas mismas buenas, sino porque liberan del egoísmo y la insensibilidad, porque descubren la verdadera amistad, abren al amor de Dios.





712. Soñé un sueño. Alain Boublil, tunecino.


Hubo una vez, hombres de fe
de palabras suaves, de voz vibrante...

Hubo una vez en que el amor
era una canción, la vida era excitante...

Hubo una vez... pero todo cambió...

Soñé un sueño tiempo atrás cuando la vida era distinta.

Soñé un amor que iba a durar, soñé que Dios me ayudaría...

Joven y fuerte era yo, la vida aún no conocía.
Tenía el mundo a mis pies, mis sueños siempre alcanzaría.
Más tigres en la noche hay, y te engaña su apariencia,
y transforman al pasar el orgullo en vergüenza...

Durmió un verano junto a mí, llenó mis días de esperanza,
se apoderó de mi niñez, pero en otoño él se fue...

Y sueño aún que volverá, y que por fin podré ser libre;
y aunque no deje de soñar, sé que este sueño es imposible.

Soñé un sueño de vivir de una manera diferente...
Pero mi sueño terminó, ¡En este infierno, se murió!... 


Alain Boublil (Túnez5 de marzo de 1941) es un libretista francés.