Rhododendron

Rhododendron
Tsutsuji

16 septiembre, 2018

627. Cómo llevarse bien con la gente.


Poner freno a la lengua, decir menos de lo que se piensa. 

Cuidar el tono de voz; la impresión de lo que se dice depende del tono de cómo se diga. 

Hacer pocas promesas, y cumplirlas fielmente a cualquier precio. 

El principio de hablar siempre con la verdad es fundamental. 

No dejar pasar ninguna oportunidad para decir una palabra amable y alentadora a alguien o de algo. 

Elogiar el trabajo bien hecho, sin importar quien lo hizo. 

Poner interés en los anhelos, el bienestar, los hogares y las familias de los demás; alegrarse con los que están contentos y acompañar a los que lloran; hacer sentir a aquellos con quienes que se trate, se les considera personas importantes, sin tomar en cuenta cuán humildes sean. 

Tener siempre la sonrisa en los labios y detrás de ella esconder las penas, las preocupaciones y desengaños. 

Reír de los buenos chistes y aprender a decirlos. 

Mantener el criterio abierto en todos los problemas; discutir pero sin acalorarse; ser formal en cualquier acuerdo o trato que se haga. 

Si se tienen algunas cualidades, dejar que hablen por sí mismas, y rehusar hablar de los vicios de los demás. 

Desalentar el chisme, y no decir nada de nadie a menos que sea algo bueno. 

No jugar con los sentimientos de los demás. 

La broma y el buen humor a costa de otros, rara vez valen la pena y puede herirse donde menos se espera. 

Ser responsable de lo que diga o haga; tener un alto sentido de la responsabilidad en el trabajo, con la familia y en los demás sitios donde conviva. 

Hablar con amor y entregarlo sin límite a los demás. 

Por medio del amor se puede vencer cualquier sentimiento de animadversión.

626. pág. 112 La oración de la rana. Anthony de Mello, indio.


A Buda parecían dejarle impávido los insultos que le lanzaba aquel visitante. 

Cuando, más tarde, sus discípulos quisieron saber cuál era el secreto de su imperturbabilidad, él dijo: 

“Imaginad lo que ocurriría si alguien os ofreciera algo y no lo tomarais; o si alguien os enviara una carta y os negarais a abrirla: su contenido no os afectaría en lo más mínimo, ¿No es así? 

Pues haced lo mismo cuando os injurien, y no perderéis la calma.» 

La única clase de auténtica dignidad es la que no sufre menoscabo con la falta de respeto de los demás. Por mucho que escupas a las cataratas del Niágara, no lograrás reducir su grandeza. 



Anthony de Mello S.J. fue un sacerdote jesuita y psicoterapeuta conocido por sus libros y conferencias sobre espiritualidad, donde utilizaba elementos teológicos de otras religiones, además de la tradición judeocristiana.Wikipedia
Fecha de nacimiento4 de septiembre de 1931, Bombay, India
Fallecimiento2 de junio de 1987.





625. Fórmula para ir al cielo.



En cierta ocasión le preguntaron a Ramesh uno de los grandes sabios de la India, lo siguiente: "¿ Por qué existen personas que salen fácilmente de los problemas más complicados, mientras que otro sufren por problemas muy pequeños y se ahogan en un vaso de agua?"

El simplemente sonrió y contó una historia...
Era un sujeto que vivió amorosamente toda su vida. Cuando murió, todo el mundo decía que él iría al cielo, pues un hombre tan bondadoso solamente podría ir al Paraíso.
En aquella época el cielo todavía no había pasado por un programa de calidad total. La recepción no funcionaba muy bien, y quien lo atendió dio una ojeada rápida a las fichas de entrada, pero como no vió su nombre en la lista, le orientó para que pudiera llegar al infierno. Y como en el infierno nadie pedía identificación, ni invitación (cualquiera que llegara era invitado a entrar), el sujeto entró y se quedó.
Algunos días después Lucifer llegó furioso a las puertas del Paraíso y le dijo a San Pedro: "¡Eso que me estás haciendo es puro terrorismo!
Mandaste aquel sujeto al infierno y él me está desmoralizando. Llegó escuchando a las personas, mirándolas a los ojos, conversando con ellas, abrasándose, besándose. El infierno no es lugar para eso, por favor trae a ese sujeto para acá.

Cuando Ramesh terminó de contar esta historia dijo: "Vive con tanto amor en el corazón que, si por error vas a parar al infierno, el propio demonio te traiga de vuelta al Paraíso".