Rhododendron

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Tsutsuji

18 febrero, 2018

598. Crisis. Albert Einstein.

No pretendemos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla.


 

Albert Einstein (en alemán [ˈalbɛɐ̯t ˈaɪnʃtaɪn]; UlmImperio alemán14 de marzo de 1879-PrincetonEstados Unidos18 de abril de 1955) fue un físico alemán de origen judío, nacionalizado después suizoaustriaco y estadounidense. Es considerado el científico más conocido y popular del siglo XX.12

28 enero, 2018

597. Las riquezas del hombre. León Tolstoi, ruso.



Un día, Dios bajo a la tierra para visitar a sus hijos.
Llegó a la morada de un zapatero, una vivienda modesta y ordenada.
 
Dios:

-He caminado mucho y mis zapatos están rotos y mis pies maltrechos, ¿Podrías hacerme unos zapatos?...Pero no tengo con que pagarte.


Zapatero:        

-Ya estoy cansado de que la gente me pida cosas y no de nada a cambio. Tengo muchos sueños y no he podido realizarlos porque no tengo dinero.


-¿Qué es lo que necesitas? - preguntó Dios.



El zapatero sonriendo contestó.


-Quiero muchos, pero muchos billetes.


-Yo puedo dártelos, pero a cambio de que me des tus piernas, respondió Dios.


-¿Mis piernas? ¿Cómo podré caminar por el bosque? ¿Cómo podré correr hacia mis hijos? No, no te puedo dar mis piernas.


Dios le dice:


-Entonces tus brazos.


- ¿Cómo podré entonces alimentarme? ¿Cómo podré abrazar a
mi mujer? ¿Cómo podré acariciar a mis nietos? No puedo
darte mis brazos.
 
Dios insiste:


-¿Qué te parece si te doy muchos millones por tus ojos?


-Pero así jamás veré un amanecer, no podré ver los ojos de mi amada, disfrutar de la puesta del sol. ¡No, no puedo darte mis ojos!


¡Ah! - dijo Dios - ¡Mira nada más cuántas riquezas posees y no te habías dado cuenta!

  


El conde Lev Nikoláievich Tolstói, también conocido en español como León Tolstói, fue un novelista ruso, considerado uno de los escritores más importantes de la literatura mundial.​ Wikipedia
Fecha de nacimiento: 9 de septiembre de 1828, Yásnaia Poliana, Rusia
Fallecimiento: 20 de noviembre de 1910.

596. Escucha a Dios.



En una gran tormenta, un hombre le rezaba a Dios para que lo cuidara y manifestaba "Ayúdame, Señor " en eso pasó a su lado un granjero con dos caballos y le dijo al hombre:


-Vamos súbete a uno de mis caballos y refugiémonos en el monte, ahí no nos podrá alcanzar esta inundación. 

A lo que el hombre contestó:

-No importa, huye tú, Dios me está cuidando.


Dos días después, la lluvia no cesaba y pasó una mujer junto al hombre y le dijo:
- Pobre hombre la lluvia ya te llega a la mitad del cuerpo, súbete a mi carreta y huyamos de aquí.
A lo que el hombre contestó:


-No importa, huye tú, Dios me está cuidando.


Cinco días después, dos campesinos en una lancha le dijeron al hombre:
-Súbase a nuestra lancha y huyamos de aquí, qué no ve que el agua ya le llega al rostro y casi se ahoga.
 
A lo que el hombre contestó:


-No importa huyan ustedes, Dios me está cuidando.


Después de aquella inundación el hombre muere y se va al cielo y le dice a Dios:


-Señor, yo siempre he sido fiel discípulo tuyo ¿Por qué me abandonaste y permitiste que me ahogara?

A lo que contestó Dios: 

- Hijo mío, nunca te abandoné yo te mandé al granjero y no lo escuchaste, yo te mandé a la señora y no la escuchaste, yo te mande a los campesinos y no los escuchaste y te mande varios mensajes para que te salvaras, pero fuiste tú el que no los quiso escuchar.