Rhododendron
Tsutsuji
13 julio, 2024
1078. Amores bonitos. Fredy Jiménez, guatemalteco.
de esos que se arman y desarman,
que se dejan libres para después
volver a su sitio,
de esos que no saben volar
en otro cielo,
aunque el suyo se vuelva oscuro,
de esos que no buscan hacer de
él un paraíso,
sino de hacer que en un abrazo
todo se sienta bonito,
aunque todo esté en su contra.
"Cielo para tus alas"
Nació en la ciudad de Guatemala el 3 de octubre de 1993.
10 junio, 2024
1077. La vida sencilla. Octavio Paz, mexicano.
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes ¿Papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento?
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos...
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos y del polvo.
1076. Comprensión. Amado Nervo, mexicano.
cuando es tan fácil amar?
Dios no te manda entender,
no pretende que su mar
sin playas, pueda caber
adentro de tu pensar.
Dios sólo te pide amor;
dale todo el tuyo, y más,
siempre más, con más ardor,
con más ímpetu... ¡Verás,
cómo amándolo mejor,
mejor, lo comprenderás!
15 mayo, 2024
1075. Amor, amor. Rafael Pérez Botija, español.
¿Alguien lo ha encontrado por favor, o no?
¿Dónde puede ir?
Puede estar herido, pero no morir.
Puede estar cansado,
puede estar encadenado.
Quizás esté dormido
a la sombra de un olvido
Amor, amor
que te pintas de cualquier color
tan profundo como el viento
tan lejano como el tiempo
y tan cierto como el sol.
Amor, amor
Si me escuchas, si me puedes ver
no me cierres tu guarida,
llena un poco de mi vida,
llena un poco de mi ser.
¿Dónde puede estar
el amor que un día me negó la paz?
¿Cuándo volverá?
Puede que no vuelva nunca más, quizás.
Puede estar perdido,
puede estar desfallecido.
Quizás esté sentado
a la puerta del pasado.
Amor, amor
que te pintas de cualquier color.
Tan profundo como el viento,
tan lejano como el tiempo.
Y tan cierto como el sol.
Amor, amor
Si me escuchas, si me puedes ver...
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Rafael Pérez Botija García, más conocido artísticamente como Rafael Pérez-Botija, es un letrista, compositor y productor musical español.
Nacimiento: 26 de octubre de 1949 (edad 74 años), Madrid, España
13 mayo, 2024
1074. Lo imposible. Elvira Sastre, española.
De todas las formas de pedirte que te quedes,
a saber,
con los ojos abiertos, con un ramofresco en la mañana, con una frase a destiempo
que te convenza de que puedes sentarte al borde
de mis heridas sin miedo a hacerme daño;
es decir,
con la rodilla sobre el césped, la súplica en el dedo,
con la noche que se termina si no respondes a
mi urgencia, con esta valentía mía que promete
hacerte reina del castillo sólo si te quedas,
sólo si te pido que te quedes,
con esta soledad que se llena de tu nombre y me dibuja
cien pájaros en la espalda del color de tus ojos hierba,
de todas estas formas, amor mío,
de pedirte que te quedes conmigo
escojo el silencio
que es el único que sabe cómo pedirte
lo imposible.
30 marzo, 2024
1073. La casita en la montaña. Vida Amor de Paz, guatemalteca.
La casita en la montaña está pintada de azul,
y al probarla hasta sabe a pastel. Pastel.
Chocolate en las ventanas, pizarrín en su interior.
Y tiene mucho, mucho color.
Ahí voy, a comerme la casita ahí voy;
y es de azúcar, de almendra y de turrón;
y tiene mucho, mucho sabor.
Ahí voy, por el techo de fresa y de vainilla;
por el pye de manzana por el suelo,
por la puerta de canela voy.
La casita en la montaña está pintada de azul,
y al probarla hasta sabe a pastel. Pastel.
Chocolate en las ventanas, pizarrín en su interior.
Y tiene mucho, mucho color.
Ahí voy, por la puerta de servicio que es del otro color;
pues la sala y la cocina tienen otro sabor.
Las paredes son de miel y turrón.
La casita en la montaña está pintada de azul,
y al probarla hasta sabe a pastel. Pastel.
Es de helado una ventana y es de nuez la pared,
y ésta muy sabrosa se ve.
De nuez, angelito rosado y hasta un cuadro de té;
los foquitos de dulce, de turrón la pared.
¡Qué bien se ve!
*-*
La casita en la montaña fue pintada de azul,
y al probarla hasta supo a pastel. Pastel.
Chocolate en las ventanas, pizarrín en su interior.
La casita ya se terminó.
Del álbum "Vamos todos a cantar"
1982.
Autor: Vida Amor de Paz.
27 marzo, 2024
1072. El circo.
Al empezar el día todo debía prepararse minuciosamente para quienes llegaban a presenciar el espectáculo.
Unos iban por su propio gusto, otros por curiosidad y otros por regresar con algo para contar.
Y entonces aparecía ella, "La estrella". Todos la querían conocer, conocer todo de ella, lo que era, lo hace, lo que piensa.
¡Vaya qué tarea! Ir a perder el tiempo y esperar a que aparezca.
Para acercarse a su costado o por enfrente, vestirse para ella, demostrarle su presencia dispuesta a la pelea.
Su luz era inmensa. Tanto que para algunos resultaba molesta y empezaron a murmurar que era maligna, que Segaba la vista a los niños, que la tenían que apagar.
Los guardias de la ciudad empezaron a frecuentar el circo, querían encontrar en La estrella ese destello dañino del que todos hablaban. A veces iban con su traje de armadura a plantarse a las afueras, otras, iban disfrazados para poder perseguir todos sus movimientos sin que se diera cuenta, pero La estrella sabía quiénes eran.
Había una obsesión de ver lo que alguien más dijo en cada paso, movimiento, gesto, saludo, palabra y no digamos su sonrisa, eso era explosivo. Todo parecía ser una evidencia más no una confesión. En ningún momento realmente, significaba nada.
El público era implacable, la ira los corroía y llegaban a ver a La estrella tan sólo para enardecerse aún más. Es posible que nunca antes se hayan confabulado tantas personas sin conocerse para atacar a un ser tan inexplicable como esa Estrella. Unos con violencia, otros con propuestas para manchar su luz, y otros convencidos del espectáculo que esperaban ver se venían con tan falsa intención que más bien parecían unas víboras listas para morder. Se cruzaban en su camino los que fueron amigos, conocidos, compañeros, amores, parientes; los que antes fueron enemigos hoy querían su amistad.
Todo parecía una historia de terror. Se uniformaban para dar a entender algo, quién sabe qué, pero nadie decía nada, probablemente todos conservanan la expectativa de que resultara ser verdad y descubrirla.
Si la veían en algún lugar cruzando palabras con una persona "x", a la siguiente ocasión era por demás obvio que se le acercó alguien a la persona "x" para informarle del poder de la luz de La estrella, y quedara contaminada de odio ajeno. La querían sin amigos, sin nadie que la apoyara, sin quien ni siquiera le dieran el saludo, buscaban cada vez más adeptos para la misión de acabar con su destello cautivante.
El fin de cada día era este, una oración para que no resultaran lastimadas personas inocentes que este público en su sed de injustificada venganza o "justicia" o quién sabe cómo se podría llamar a esa actitud, planeaban y se congregaban con tal de apagar la luz de La estrella.
La estrella aún sigue en pie. Y eso es lo que les molesta.
....
08 marzo, 2024
1071. Felicidad. Daniel Armas, guatemalteco.
Oro, poder, amor, cuanto consigue
tener el hombre en desenfreno loco,
podrán darle placer, pero muy poco
la ansiada dicha que también persigue.
Dar la vida tono jubiloso,
sin odio, dolo ni remordimiento;
limpios de cuerpo, alma y pensamiento;
vivir tan sólo así, sí es ser dichoso.
Daniel Armas López (21 de julio de 1897 - Quetzaltenango, Guatemala. - 22 de febrero de 1983 Guatemala). Escritor.
1070. Lo que son las estrellas. Danel Armas, guatemalteco.
Dicen que son las estrellas
las doncellas
que han perdido
su doncel.
Dicen que son mariposas
que afanosas
van en busca
de un vergel.
Dicen que son margaritas,
florecitas
de jardines
de lo azul.
Dicen que son los diamantes
rutilantes
de una reina
de Estambul.
Mas yo sé que no son ellas
mariposas, ni doncellas,
ni son flores,
ni es de mágicos diamantes
su fulgor.
Son las almas de los niños
que en la Tierra sin cariños
estuvieron;
almas puras,
almas blancas,
que anhelantes
han buscado a su Señor.
Daniel Armas López (21 de julio de 1897 - Quetzaltenango, Guatemala. - 22 de febrero de 1983 Guatemala). Escritor.
Ilustración de Roberto Ossaye








