Rhododendron
Tsutsuji
01 julio, 2020
731. Aurelio Ángel Baldor de la Vega, matemático cubano.
730. Toma una sonrisa. Mahatma Gandhi, indio.
regálala a quien nunca la ha tenido.
Toma un rayo de sol,
hazlo volar allá en donde reina la noche.
Descubre una fuente,
haz bañar a quien vive en el barro.
Toma una lágrima,
ponla en el rostro de quien nunca ha llorado.
Toma la valentía,
ponla en el ánimo de quien no sabe luchar.
Descubre la vida,
nárrala a quien no sabe entenderla.
Toma la esperanza,
y vive en su luz.
Toma la bondad,
y dónala a quien no sabe donar.
Descubre el "amor",
y hazlo conocer al mundo.
729. El discípulo. Rabindranath Tagore, bengalí.
mas no así el de tus discípulos
que hablan en tu nombre.
Yo comprendo la voz de tus alas
y el silencio de tus árboles.
Comprendo la escritura de tus estrellas
con que nos explicas el cielo.
Comprendo la líquida redacción de tus ríos
y el idioma soñador del humo,
en donde se evaporan
los sueños de los hombres.
Yo entiendo, Señor, tu mundo,
que la luz nos describe cada día
con su tenue voz.
Y beso en la luz la orilla de tu manto.
El viento pasa enumerando
tus flores y tus piedras.
Y yo, de rodillas,
te toco en la piedra y en la flor.
A veces pego mi oído
al corazón de la noche
para oír el eco de tu corazón.
Tu lenguaje es sencillo, mas no así
el de tus discípulos que hablan en tu nombre.
Pero yo te comprendo, Señor.
02 junio, 2020
728. Vive como una exclamación. John L. Mason, estadounidense.
no como una explicación.
La persona que siempre busca errores, difícilmente encuentra otra cosa.
Cualquier persona quejumbrosa dirá que el éxito no es sino suerte.
Los niños nacen con optimismo y el mundo trata poco a poco de disuadirlos.
El hecho es que cuanto más te quejes, menos lograrás.
Una vida quejosa es un surco profundo.
La única diferencia entre el surco y la tumba es el tiempo.
Un espíritu de queja primero llama, después es un invitado y al final es el amo.
Algunas personas siempre encuentran lo malo en cualquier situación.
¿Conoces a alguien así? ¿Cuántos quejumbrosos prósperos conoces?.
Las pequeñas cosas afectan sus pequeñas mentes.
Algunas personas están seguras de que pueden mover montañas
si algún otro les despeja las rocas del camino.
Algunas de las personas más desilusionada en este mundo son las que reciben lo que les corresponde.
La miseria quiere su compañía Los quejosos se atraen entre sí,
mientras que repelen a la gente positiva.
Cuando Dios se dispone a bendecirte no te envía personas quejumbrosas, sino que te manda a los que están llenos de fe, poder y amor.
Cuando sientas deseos de quejarte, entrega tu situación a Dios.
No te quejes,
recuerda que la rueda que más chilla es siempre la que se cambia primero.
Si te quejas de otras personas, no tendrás tiempo para amarlas.
Vive como una exclamación, no como una explicación.

02 mayo, 2020
727. Manifiesto. Einstein y Russell. 9 de julio de 1955.
Ante la
trágica situación que enfrenta la humanidad, creemos que los científicos deben reunirse en una conferencia, para valorar los
peligros crecientes que se desprenden del desarrollo de las armas de
destrucción masiva, y para discutir una resolución redactada en el espíritu del
borrador que se adjunta a ésta.
No
hablamos en esta ocasión como miembros de tal o cual nación, continente o
credo, sino como seres humanos, miembros de la especie humana, cuya
supervivencia ya está puesta en duda. El mundo se halla lleno de conflictos y,
por encima de todos los conflictos menores, está la titánica lucha entre el
comunismo y el anticomunismo.
Casi
todas las personas políticamente conscientes están sensibilizadas con respecto
a alguno de estos conflictos. Pero es necesario que nos desprendamos de
percepciones parciales, para considerarnos miembros de una especie biológica
que ha tenido una extraordinaria historia y cuya desaparición no es deseada por
ninguno de nosotros. (...)
Hemos de
aprender a pensar de una nueva forma. Tenemos que aprender a preguntarnos, no
qué medidas hay que tomar para que el grupo que preferimos obtenga la victoria
militar, porque este tipo de medidas ya no existen, sino qué medidas hay que
tomar para prevenir la conflagración militar, cuyo resultado sería desastroso
para cualquiera de las partes.
La
opinión pública, e incluso muchas personas con puestos de autoridad, no saben
aún lo que sería una guerra donde se usaran armas nucleares. Todavía se piensa
en términos de destrucción de ciudades. Se entiende que las nuevas bombas son
más potentes que las viejas, y que mientras una bomba A pudo destruir
Hiroshima, una bomba H podría destruir ciudades tan grandes como Londres, Nueva
York o Moscú.
No cabe
duda de que una guerra en la que se usaran estas bombas de hidrógeno supondría
la destrucción de estas grandes ciudades. Pero esto sería uno de los desastres
menores que deberíamos afrontar. Si todos los habitantes de Londres, Nueva York
o Moscú fuesen exterminados, el mundo podría, en cuestión de algunos siglos,
recuperarse del golpe. Pero sabemos, especialmente tras las pruebas nucleares
en el archipiélago de Bikini, que las bombas atómicas pueden extender
gradualmente la destrucción sobre un área muy superior a la inicialmente
supuesta.
Se sabe de fuentes muy fiables que es perfectamente posible
fabricar una bomba que sea unas 2.500 veces más potente que la que destruyó
Hiroshima. Tal bomba, si estallara sobre la superficie terrestre o debajo del
agua, emitiría partículas radioactivas hacia las capas más altas del aire, que
luego descenderían sobre el suelo en forma de lluvia o polvo mortal. Fue
precisamente este polvo el que contagió a los pescadores japoneses y a la pesca
capturada por ellos.
Lo cierto es que nadie sabe con certeza hasta dónde podría
extenderse la difusión de esas mortíferas partículas radioactivas, pero las
fuentes más rigurosas son unánimes al afirmar que es muy posible que una guerra
a base de bombas H signifique la muerte universal, una muerte que solo sería
súbita para una minoría y que para la mayoría restante, representaría una lenta
tortura de enfermedades y desintegración. (...)
Hemos comprobado que las personas que más saben son las más
pesimistas. Este es pues el interrogante que planteamos, espantoso, terrible e
ineludible: ¿Desaparecerá la raza humana o la humanidad renunciará a la guerra?
Mucha gente no acepta tal alternativa, porque le parece muy difícil que se
consiga desterrar la guerra. La supresión de la guerra exigiría desagradables
limitaciones de la soberanía nacional. (...) La gente apenas puede imaginarse
que ellos mismos individualmente, y las personas a las que quieren, están en
inminente peligro de perecer angustiosamente. (...)
Ante nosotros está, si lo escogemos, un continuo progreso en
términos de felicidad, conocimiento y sabiduría. ¿Escogeremos la muerte como
alternativa, sólo porque somos incapaces de suprimir nuestras querellas?
Hacemos, como seres humanos, un llamamiento a los seres humanos: Recuerda que
eres humano y olvida el resto. Si los hombres obramos así, se abrirá ante
nosotros el camino hacia un nuevo paraíso, en caso contrario, quedará con
nosotros el peligro de la muerte universal.
Resolución del Congreso:
Invitamos a este Congreso, a los científicos del mundo y al
público en general, a suscribir la siguiente resolución:
"Ante el hecho de
que en toda futura guerra mundial se emplearán con certeza las armas nucleares,
y de que tales armas amenazan la existencia misma de la humanidad, hacemos un
llamamiento a los gobiernos de todo el mundo, para que entiendan, y lo
reconozcan públicamente, que sus propósitos ya no pueden lograrse mediante una
guerra mundial y, consecuentemente, para que resuelvan por medios pacíficos
cualquier contenciosos que exista entre ellos".
18 abril, 2020
726. ¿Depresión o ingratitud? Martha Alicia Chávez, mexicana.
ilusorias razones para quejarnos de la vida, en lugar de apreciarla y honrarla.
Cuando padecemos una depresión de ingratitud somos incapaces de expresar agradecimiento o siquiera de reconocer las muchas cosas buenas que se nos han dado.
Creamos una larga lista de quejas y dedicamos mucho tiempo y energía a sostenerla y validarla. Y por supuesto... ¡nos deprimimos! La queja y las expresiones corporales que la acompañan (como la cara de "fuchi") son el lenguaje típico de la depresión de ingratitud. Ésta tiene claros síntomas: aburrimiento, desmotivación, quejas constantes, mal humor y la ya mencionada cara de "fuchi", entre otros.
He conocido gente que se deprime por cosas tan ridículas como que su marido le compró una camioneta azul y le hubiera gustado más una gris; porque perdió su equipo de fútbol favorito; porque no pudo irse de vacaciones a un destino internacional y tuvo que conformarse con uno nacional, etcétera. Es totalmente normal que sintamos cierto grado de frustración o tristeza —que pronto pasará—cuando cosas como éstas suceden, pero hay quienes realmente se deprimen por tales situaciones.
En un curso que impartió Alejandro Jodorowsky, en el cual tuve la fortuna de estar presente, uno de los asistentes contó que estaba profundamente deprimido desde hacía varios años, durante los cuales había llevado toda clase de tratamientos médicos, psicoterapéuticos y alternativos y nada le había funcionado. Jodorowsky le dijo: "Si realmente quieres curarte, sal de tu casa sin un peso y no regreses por tres semanas. Vive y duerme en la calle, pide limosna, busca comida en los basureros, pasa fríos y calores, hambre y sed, miedo y soledad. Después de esas tres semanas regresa a tu casa y verás cómo tu depresión se cura".
La depresión de ingratitud se sana, pues, con humildad para apreciar y agradecer todo lo que somos y tenemos; con disposición para hacer un recuento de todas nuestras bendiciones y compartirlas con quienes amamos; con voluntad para reconocer nuestros talentos y usarlos para nuestra autorrealización y gozo y el de otros; con la decisión de poner nuestra atención cada día en lo que sí tenemos y sí podemos, en lugar de en lo que no, y con desarrollar el hábito de imaginar, cuando nos quejamos por alguna parte de nuestro cuerpo, por alguno de nuestros seres queridos o por cualquier otra cosa, cómo sería la vida sin ello.
La buena noticia es entonces que la depresión de ingratitud sí es curable.
12 abril, 2020
725. El león, Prometeo y el elefante. Fábula popular.
—Tú me hiciste bien fuerte y hermoso, dotado de mandíbulas con buenos colmillos y poderosas garras en las patas, y soy el más dominante de los animales. Sin embargo, le tengo gran temor al gallo.
—¿Por qué me acusas tan a la ligera? ¿No estás satisfecho con todas las ventajas físicas que te he dado? Lo que flaquea es tu espíritu —replicó Prometeo.
Siguió el león deplorando su situación, juzgándose de pusilánime. Decidió entonces poner fin a su vida.
Se encontraba en esta situación cuando llegó el elefante, se saludaron y comenzaron a charlar.
Observó el león que el elefante movía constantemente las orejas, por lo que le preguntó la causa.
—¿Ves ese minúsculo insecto que zumba a mi alrededor? —respondió el elefante—, pues si logra ingresar dentro de mi oído, estoy perdido.
Entonces se dijo el león:
“¿No sería insensato dejarme morir, siendo yo mucho más fuerte y poderoso que el elefante, así como mucho más fuerte y poderoso es el gallo que el mosquito?”
Que las pequeñas molestias no te hagan olvidar tus grandezas.
11 abril, 2020
724. Auténtico saber. Proverbio árabe.
es humilde. Instrúyele.
El que sabe
y no sabe que sabe
está dormido. Despiértale.
El que sabe
y sabe que sabe
13 marzo, 2020
723. Camino a la interioridad. San Agustín de Hipona, argelino.

10 marzo, 2020
722. Pensar, amar. Pasionarias. Manuel María Flores, mexicano.
Manuel María Flores (San Andrés Chalchicomula, Puebla, 1840 - Ciudad de México, Distrito Federal, 1885) fue un escritor y poeta poblano durante la segunda mitad del siglo XIX. Nació en Puebla, estudió filosofía en el colegio de San Juan de Letrán, que abandonó en 1859 para combatir en la Guerra de Reforma del lado del Partido Liberal. Durante la Segunda Intervención Francesa en México fue hecho prisionero en la Fortaleza de San Carlos de Perote. Al ser liberado en 1867 fue electo diputado, y se unió al grupo de escritores de Ignacio Manuel Altamirano.






