Rhododendron

Rhododendron
Tsutsuji

11 abril, 2020

724. Auténtico saber. Proverbio árabe.

El que no sabe

y no sabe que no sabe

es tonto. Huye de él.



El que no sabe

y sabe que no sabe

es humilde. Instrúyele.


El que sabe

y no sabe que sabe

está dormido. Despiértale.




El que sabe

y sabe que sabe

es un maestro. Síguele.

13 marzo, 2020

723. Camino a la interioridad. San Agustín de Hipona, argelino.

Hay hombres que van de un lugar a otro para contemplar las alturas de los montes, las grandes olas del mar, las caudalosas corrientes de los ríos, la inmensidad del mar y el curso de los astros, y se alejan de sí mismos. Es decir, mucho turismo externo, pero poca interioridad.


No salgas de ti mismo, entra dentro de ti, porque en el interior del hombre habita la verdad. Vuelve a tu corazón. Como en un destierro andas errante fuera de ti. ¿Te ignoras a ti mismo y te vas en busca de quien te creó? Vuelve a tu corazón. Porque si tú mismo estás lejos de ti, ¿Por dónde vas a poder aproximarte a Dios?




San Agustín o Agustín de Hipona o, en latín, Aurelius Augustinus Hipponensis es un santo, padre y doctor de la Iglesia católica. Wikipedia
Fecha de nacimiento13 de noviembre de 354 d. C., Tagaste

10 marzo, 2020

722. Pensar, amar. Pasionarias. Manuel María Flores, mexicano.

Pensar. Decidme ¿Qué nombre
se puede dar en la tierra
al infinito que encierra
el pensamiento del hombre?

El relámpago que prende
su centella en el vacío,
para seguir es tardío
el vuelo que el alma tiende.

El alma, el soplo divino,
cual átomo sideral,
se pierde en el torbellino
de la vida universal.

Ya, de lo inmenso sedienta,
abarca las soledades
y entre las nubes se asienta,
al tronar las tempestades.

Ya, raudal de inspiración
que deja fulgentes rastros,
navega como los astros
entre Dios y la creación.

Y en sus vuelos vagabundos
del ideal único en pos,
rasga el velo de los mundos
para llegar hasta Dios.

Para ella es ese mensaje
de sagrada inspiración
que en misterioso lenguaje
murmura la creación;
desde ese trueno que airado
retumba en el firmamento,
hasta el suspiro del viento
en una flor apagado.

Para ella escribe la aurora
letras de luz en el cielo,
para ella se borda el velo
de la noche inspiradora;
para ella esa voz que nombra
al Ser que el misterios esconde
a quien escucha y responde
entre el silencio y la sombra.

¿Qué importa que sola viva?
¿Qué importa que sola vaya?
Es una ola fugitiva
del mar que no tiene playa.

¿Qué importa la niebla densa
a su vuelo vagabundo,
si altiva, creadora, inmensa
lleva en sí misma su mundo?

El alma la luz encierra,
el soplo de Dios la enciende,
y es lámpara que prende
para su altar en la tierra.

Tras un destierro maldito
levanta libre su vuelo,
águila del infinito,
para perderse en el cielo.

         *
¡Amar! Duplicar la vida,
escalar el firmamento,
llevar en el pensamiento
toda la gloria escondida.

¡Amar! Perder anhelante
de la existencia la calma
por el inefable instante
de dar un alma a su alma.

Beber con loca pasión
de unos ojos celestiales
las lágrimas virginales
que brotan del corazón.

Adormirse dulcemente
bajo unos labios encesos,
sintiendo sobre la frente
una corona de besos.

Dentro del alma sentir
otra alma de que se es dueño,
soñar… y adorar un sueño,
morir de amor y vivir.

Estar ante el ser querido
con la vida en la mirada,
con el labio enmudecido,
con el alma prosternada.

¡Amar! Destellar el día
como el sol en la Creación,
hacer de luz y armonía
un ambiente al corazón.

¡Amar! ¿Quién puede decir
lo que es la vida de amar?...
Tener el cielo… y sufrir…
¡Vivir llorando… y gozar!

¡Pensar! ¡Amar! Y siempre, y sin medida;
el dominio ensanchar del sentimiento
más allá de la tierra y de la vida…
Esta es la copa de que estoy sediento.

¿Sufrir?...¡Qué importa!... El llanto derramado
es purificación, es el bautismo
que necesita el corazón manchado
para alzarse a la fe del idealismo.

Suframos… Dios lo quiere, pero amando;
Dios está allí donde el dolor empieza,
do el alma atribulada está apurando
su cáliz desbordado de tristeza.
     
    ..............

Espíritu de luz y de consuelo,
inspiración que por mi sien resbalas,
cuando mi alma levantas hasta el cielo,

pensamiento y amor ¿No son tus alas?




Manuel María Flores (San Andrés ChalchicomulaPuebla1840 - Ciudad de MéxicoDistrito Federal1885) fue un escritor y poeta poblano durante la segunda mitad del siglo XIX. Nació en Puebla, estudió filosofía en el colegio de San Juan de Letrán, que abandonó en 1859 para combatir en la Guerra de Reforma del lado del Partido Liberal. Durante la Segunda Intervención Francesa en México fue hecho prisionero en la Fortaleza de San Carlos de Perote. Al ser liberado en 1867 fue electo diputado, y se unió al grupo de escritores de Ignacio Manuel Altamirano.

20 febrero, 2020

721. La mirada. Michel Quoist, francés.


El poder de la mirada está en que en los ojos viaja el alma.
Y cuando el alma está habitada por Dios la mirada del hombre
puede dar Dios a los demás. 


Ahora, Señor, voy a cerrar mis párpados:
hoy ya han cumplido su oficio.
Mi mirada ya regresa a mi alma
tras de haberse paseado durante todo el día por
el jardín de los hombres.
Gracias, Señor, por mis ojos, ventanales abiertos sobre
el mundo;
gracias por la mirada que lleva mi alma a hombros
como los buenos rayos de tu sol conducen el calor
y la luz.
Yo te pido, en la noche, que mañana, cuando abra
mis ojos al claro amanecer, sigan dispuestos a
servir a mi alma y a mi Dios.
Haz que mis ojos sean claros, Señor.
Y que mi mirada, siempre recta, siembre afán de
pureza.
Haz que no sea nunca una mirada decepcionada
desilusionada
desesperada
sino que sepa admirar
extasiarse
contemplar.
Da a mis ojos el saber cerrarse para hallarte mejor,
pero que jamás se aparten del mundo por tenerle
miedo.
Concede a mi mirada el ser lo bastante profunda como
para conocer tu presencia en el mundo
y haz que jamás mis ojos se cierren ante el llanto
del hombre.
Que mi mirada, Señor, sea clara y firme,
pero que sepa enternecerse
y que mis ojos sean capaces de llorar.

Que mi mirada no ensucie a quien toque,
que no intimide, sino que sosiegue,
que no entristezca, sino que transmita alegría,
que no seduzca para apresar a nadie,
sino que invite y arrastre al mejoramiento.
Haz que moleste al pecador al reconocer en ella tu
resplandor, pero que sólo reproche para encorajinar.
Haz que mi mirada conmueva a las almas por ser un
encuentro, un encuentro con Dios.
Que sea una llamada
un toque de clarín
que movilice a todos los parados en las puertas,
y no porque yo paso, Señor,
sino porque pasas Tú.
Para que mi mirada sea todo esto, Señor,
una vez más en esta noche
yo te doy mi alma
y mi cuerpo
y mis ojos.
Para que cuando mire a mis hermanos los hombres
sea Tú quien los mira
y, desde dentro de mí, Tú les saludes.



 

Michel Quoist (Le Havre18 de junio de 1921ibíd., 18 de diciembre de 1997) fue un presbíteroteólogosociólogo y escritorcatólico francés. De origen obrero y ordenado sacerdote en 1947, Michel Quoist se doctoró en La Sorbona de París. 




31 enero, 2020

720. Voto. Rabindranath Tagore, indio.


Dímelo con tus ojos y cogeré los frutos de mi huerto en donde el tiempo se ha trocado en dulzura y con ellos llenaré una cesta que tenga forma de corazón o de navío para ti que estás tan lejos, en el jardín de la tarde. 

La estación avanza, avanza con pie dorado, llena de grave esplendor. La flauta del nostálgico calla en la sombra. 

Dímelo con tu silencio y la flauta gemirá por ti, entre todas la más lejana. Dímelo apenas con tu sonrisa y me daré a la vela sobre el río, hacia ti, rodeada por la lejanía. 

El viento de marzo se levanta e infla el pecho de las velas y las olas. Mi huerto exhala toda su alma a la hora entristecida en que la luz cierra sus párpados. 

Llámame con tu alma desde tu casa, en la playa de la lejanía, al otro lado del crepúsculo. 




  


Rabindranath Tagore, en idioma bengalí, রবীন্দ্রনাথ ঠাকুর, (Calcuta7 de mayo de 1861 - ibíd., 7 de agosto de1941) fue un poeta bengalífilósofo del movimiento Brahmo Samaj (posteriormente convertido alhinduismo), artistadramaturgomúsiconovelista y autor de canciones; que fue premiado con el Premio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. 

(Rabindranath Thakur, Calcuta, 1861 - Santiniketan, 1941) Escritor indio. Es el más prestigioso escritor indio de comienzos del siglo XX. De origen noble, era el último de los catorce hijos de una familia consagrada a la renovación espiritual de Bengala, y se educó junto a su padre en el retiro que éste tenía en Santiniketan. En 1878 fue enviado a Gran Bretaña, donde estudió literatura y música.  http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/tagore.htm  



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30 enero, 2020

719. Somos siete. (1798) William Wordsworth, inglés.

Un niño ingenuo, querido hermano Jim,
Que percibe ligeramente su respiración,
Y que siente su vida en todos sus miembros,
¿Qué debe saber de la muerte?

Conocí a una niña pequeña en una casita,
Ella tenía ocho años, ella dijo;
Su pelo estaba lleno de muchos rizos
Estando agrupados aquellos en torno a su cabeza.

Tenía un rústico aire de bosques,
Y estaba vestida locamente;
Sus ojos eran justos, y muy bellos,
-Su belleza me hizo feliz.

"Hermanas y hermanos, pequeña doncella,
"¿Cuántos pueden ser?"
"¿Cuántos? Siete en total," dijo,
Y preguntando me miró.


"¿Y dónde están, te ruego dilo?"
Ella respondió: "Siete somos,
"Y dos de nosotros en Conway vivimos,
"Y dos se han ido al mar.

"Dos de nosotros yacen en el cementerio,
"Mi hermana y mi hermano,
"Y en la casita del cementerio, yo
"Moro cerca de ellos con mi madre."

"Dices que dos viven en Conway,
"Y dos se han ido a la mar,
"Sin embargo, ustedes son siete; os ruego que digas
"Dulce Doncella, ¿cómo puede ser?"

Luego la pequeña Doncella réplica,
"Siete niños y niñas nosotros somos;
"Dos de nosotros yacen en el cementerio,
"Bajo el árbol del cementerio".

"Corre alrededor, mi pequeña doncella,
"Tus extremidades están vivas;
"Si dos se encuentran ubicados en el cementerio,
"Entonces, vosotros sólo sois cinco."

"Sus tumbas son de color verde, para ser vistas"
La pequeña Doncella respondió:
"Doce pasos o más desde la puerta de mi madre,
"Y ellos están uno al lado del otro.

"Mis medias allí a menudo tejo,
"Mi pañuelo allí doblo;
"Y en el suelo me siento-
"Me siento y canto con ellos.

"Y a menudo después de la puesta del sol, Señor,
"Cuando hay luz y es bella,
"Tomo mi escudilla,
"Y consumo mi cena allí.

"El primero que murió fue la pequeña Jane;
"En la cama gimiendo yacía,
"Hasta que Dios la liberó de su dolor,
"Y luego se fue.

"Así que en el cementerio, ella fue dispuesta,
"Y todo el seco verano,
"Juntos alrededor de su tumba jugamos,
"Mi hermano John y yo

"Y cuando el suelo estaba blanco de nieve
"Y pude correr y deslizarme,
"Mi hermano John se vio obligado a irse,
"Y él está a su lado."

"¿Cuántos son entonces", dije yo,
"Si ellos dos están en el Cielo?"
La pequeña Doncella réplica,
"¡Oh Maestro! Somos siete."

"Pero están muertos, ¡los dos están muertos!
"¡Sus espíritus están en el cielo!"
Fue lanzando palabras a distancia, porque todavía
La doncella tenía su voluntad,
Y dijo: "¡No, somos siete!"



 

William Wordsworth (7 de abril de 1770-23 de abril de 1850) fue uno de los más importantes poetas románticos ingleses. Con Samuel Taylor Coleridge, contribuyó a la evolución de la época romántica en la literatura inglesa con su publicación conjunta de Baladas líricas en 1798. Esta obra influyó de modo determinante en el paisaje literario del siglo XIX. Fue el poeta laureado de Inglaterra desde 1843 hasta su muerte en 1850.  


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09 enero, 2020

718. Los cuatro tipos de hombres. Relato judío.

El maestro dijo al discípulo: 

-Existen cuatro tipos de personas:

El justo que habla: "Lo que es mío es mío; lo tuyo, tuyo".

El enamorado que exclama: "Lo que es mío es tuyo; lo tuyo es mío".

El egoísta que piensa: "Lo tuyo es mío; lo mío es mío".

El santo que actúa: "Lo que es mío es tuyo; lo tuyo, es tuyo".



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717. Las moscas. Félix María Samaniego, español.


A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron
que, por golosas, murieron,
presas de patas en él.

Otra, dentro de un pastel,
enterró su golosina.

Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.


Félix María de Samaniego (LaguardiaÁlava12 de octubre de 1745-ibidem11 de agosto de 1801) fue un escritor español famoso por sus fábulas, de tono aleccionador mediante moralejas, y los amores de la vida.


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28 diciembre, 2019

716. Epístola a Emilio Arrieta. Adelardo López de Ayala, español.


De nuestra gran virtud y fortaleza
al mundo hacemos con placer testigo:
las ruindades del alma y su flaqueza
sólo se cuentan al secreto amigo.
De mi ardiente ansiedad y mi tristeza
a solas quiero razonar contigo:
rasgue a su alma sin pudor el velo
quien busque admiración y no consuelo.
 
No quiera Dios que en rimas insolentes
de mi pesar al mundo le dé indicios,
imitando a esos genios impudentes
que alzan la voz para cantar sus vicios.
Yo busco, retirado de las gentes,
de la amistad los dulces beneficios:
no hay causa ni razón que me convenza
de que es genio la falta de vergüenza.
 
En esta humilde y escondida estancia,
donde aún resuenan con medroso acento
los primeros sollozos de mi infancia
y de mi padre el postrimer lamento;
esclarecido el mundo a la distancia
a que de aquí le mira el pensamiento,
se eleva la verdad que amaba tanto;
y, antes que afecto, se produce espanto.
 
Aquí, aumentando mi congoja fiera,
mi edad pasada y la presente miro.
La limpia voz de mi virtud entera,
hoy convertida en áspero suspiro,
y el noble aliento de mi edad, primera,
trocado en la ansiedad con que respiro,
claro publican dentro de mi pecho
lo que hizo Dios y lo que el mundo ha hecho.
 
Me dotaron los cielos de profundo
amor al bien y de valor bastante
para exponer al embriagado mundo
del vicio vil el sórdido semblante;
y al ver que imbécil en el cieno hundo
de mi existencia la misión brillante,
me parece que el hombre en voz confusa
me pide el robo y de ladrón me acusa.
 
Y estos salvajes montes corpulentos,
fieles amigos de la infancia mía,
que con la voz de los airados vientos
me hablaban de virtud y de energía,
hoy con duros semblantes macilentos
contemplan mi abandono y cobardía,
y gimen de dolor, y cuando braman,
ingrato y débil y traidor me llaman.
 
Tal vez a la batalla me apercibo;
dudo de mi constancia, y de esta duda
toma ocasión el vicio ejecutivo
para moverme guerra más sañuda;
y, cuando débil el combate esquivo,
«mañana, digo, llegará en mi ayuda»;
¡y mañana es la muerte, y mi ansia vana
deja mi redención para mañana!
 
Perdido tengo el crédito conmigo,
y avanza cual gangrena el desaliento:
conozco y aborrezco a mi enemigo,
y en sus brazos me arrojo soñoliento.
La conciencia el deleite que consigo
perturba siempre: sofocar su acento
quiere el placer, y, lleno de impaciencia,
ni gozo el mal ni aplaco la conciencia.
 
Inquieto, vacilante, confundido
con la múltiple forma del deseo,
impávido una vez, otra corrido
del vergonzoso estado en que me veo,
al mismo Dios contemplo arrepentido
de darme un alma que tan mal empleo:
la hacienda que he perdido no era mía,
y el deshonor los tuétanos me enfría.
 
Aquí, revuelto en la fatal madeja
del torpe amor, disipador cansado
del tiempo, que al pasar sólo me deja
el disgusto de haberlo malgastado;
si el hondo afán con que de mí se queja
todo mi ser, me tiene desvelado,
¿por qué no es antes noble impedimento
lo que es después atroz remordimiento?
 
¡Valor! y que resulte de mi daño
fecundo el bien: que de la edad perdida
brote la clara luz del desengaño,
iluminando mi razón dormida:
para vivir me basta con un año;
que envejecer no es alargar la vida:
¡joven murió tal vez que eterno ha sido,
y viejos mueren sin haber vivido!
 
Que tu voz, queridísimo Emiliano,
me mantenga seguro en mi porfía;
y así el Creador, que con tan larga mano
te regaló fecunda fantasía,
te enriquezca, mostrándote el arcano
de su eterna y espléndida armonía;
tanto, que el hombre, en su placer o duelo,
tu canto elija para hablar al cielo.
 
Los ecos de la cándida alborada,
que al mundo anima en blando movimiento,
te demuestren del alma enamorada
el dulce anhelo y el primer acento;
el rumor de la noche sosegada,
la noble gravedad del pensamiento,
y las quejas del ábrego sombrío,
la ronca voz del corazón impío.
 
Y el gran torrente que, con pena tanta,
por las quiebras del hondo precipicio
rugiendo de amargura, se quebranta,
deje en tu alma verdadero indicio
de la virtud, que gime y se abrillanta
en las quiebras del rudo sacrificio,
y en tu canto resuenen juntamente
el bien futuro y el dolor presente.
 
Y en las férvidas olas impelidas
del huracán, que asalta las estrellas,
y rebraman, mostrando embravecidas
que el aliento de Dios se encierra en ellas,
aprendas las canciones dirigidas
al que para en su curso las centellas,
y resuene tu voz de polo a polo,
de su grandeza intérprete tú solo.

 

Adelardo López de Ayala y Herrera (Guadalcanal1 de mayo de 1828Madrid30 de diciembre de 1879) fue un dramaturgo, académico y político español, adscrito al realismo literario. Miembro numerario de la Real Academia Española



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