Rhododendron

Rhododendron
Tsutsuji

20 junio, 2018

617. El origen del mal. León Tolstoi, ruso.

En medio de un bosque vivía un ermitaño, sin temer a las fieras que allí moraban. Es más, por concesión divina o por tratarlas continuamente, el santo varón entendía el lenguaje de las fieras y hasta podía conversar con ellas.
 
En una ocasión en que el ermitaño descansaba debajo de un árbol, se cobijaron allí, para pasar la noche, un cuervo, un palomo, un ciervo y una serpiente. 
A falta de otra cosa para hacer y con el fin de pasar el rato, empezaron a discutir sobre el origen del mal.
 
-El mal procede del hambre -declaró el cuervo, que fue el primero en abordar el tema-. Cuando uno come hasta hartarse, se posa en una rama, grazna todo lo que le viene en gana y las cosas se le antojan de color de rosa. Pero, amigos, si durante días no se prueba bocado, cambia la situación y ya no parece tan divertida ni tan hermosa la naturaleza. ¡Qué desasosiego! ¡Qué intranquilidad siente uno! Es imposible tener un momento de descanso. Y si vislumbro un buen pedazo de carne, me abalanzo sobre él, ciegamente. Ni palos ni piedras, ni lobos enfurecidos serían capaces de hacerme soltar la presa. ¡Cuántos perecemos como víctimas del hambre! No cabe duda de que el hambre es el origen del mal.
 
El palomo se creyó obligado a intervenir, apenas el cuervo hubo cerrado el pico.
-Opino que el mal no proviene del hambre, sino del amor. Si viviéramos solos, sin hembras, sobrellevaríamos las penas. Más ¡ay!, vivimos en pareja y amamos tanto a nuestra compañera que no hallamos un minuto de sosiego, siempre pensando en ella “¿Habrá comido?”, nos preguntamos. “¿Tendrá bastante abrigo?” Y cuando se aleja un poco de nuestro lado, nos sentimos como perdidos y nos tortura la idea de que un gavilán la haya despedazado o de que el hombre la haya hecho prisionera. Empezamos a buscarla por doquier, con loco afán; y, a veces, corremos hacia la muerte, pereciendo entre las garras de las aves de rapiña o en las mallas de una red. Y si la compañera desaparece, uno no come ni bebe; no hace más que buscarla y llorar. ¡Cuántos mueren así entre nosotros! Ya ven que todo el mal proviene del amor, y no del hambre.

-No; el mal no viene ni del hambre ni del amor -arguyó la serpiente-. El mal viene de la ira. Si viviésemos tranquilos, si no buscásemos pendencia, entonces todo iría bien. Pero, cuando algo se arregla de modo distinto a como quisiéramos, nos arrebatamos y todo nos ofusca. Sólo pensamos en una cosa: descargar nuestra ira en el primero que encontramos. Entonces, como locos, lanzamos silbidos y nos retorcemos, tratando de morder a alguien. En tales momentos, no se tiene piedad de nadie; mordería uno a su propio padre o a su propia madre; podríamos comernos a nosotros mismos; y el furor acaba por perdernos. Sin duda alguna, todo el mal viene de la ira.
 
El ciervo no fue de este parecer.
-No; no es de la ira ni del amor ni del hambre de donde procede el mal, sino del miedo. Si fuera posible no sentir miedo, todo marcharía bien. Nuestras patas son ligeras para la carrera y nuestro cuerpo vigoroso. Podemos defendernos de un animal pequeño, con nuestros cuernos, y la huida nos preserva de los grandes. Pero es imposible no sentir miedo. Apenas cruje una rama en el bosque o se mueve una hoja, temblamos de terror. El corazón palpita, como si fuera a salirse del pecho, y echamos a correr. Otras veces, una liebre que pasa, un pájaro que agita las alas o una ramita que cae, nos hace creer que nos persigue una fiera; y salimos disparados, tal vez hacia el lugar del peligro. A veces, para esquivar a un perro, vamos a dar con el cazador; otras, enloquecidos de pánico, corremos sin rumbo y caemos por un precipicio, donde nos espera la muerte. Dormimos preparados para echar a correr; siempre estamos alerta, siempre llenos de terror. No hay modo de disfrutar de un poco de tranquilidad. De ahí deduzco que el origen del mal está en el miedo.
 
Finalmente intervino el ermitaño y dijo lo siguiente:
-No es el hambre, el amor, la ira ni el miedo, la fuente de nuestros males, sino nuestra propia naturaleza. Ella es la que engendra el hambre, el amor, la ira y el miedo. 



  


El conde Lev Nikoláievich Tolstói, también conocido en español como León Tolstói, fue un novelista ruso, considerado uno de los escritores más importantes de la literatura mundial.​ Wikipedia
Fecha de nacimiento9 de septiembre de 1828, Yásnaia Poliana, Rusia
Fallecimiento20 de noviembre de 1910.

616. pág. 119 *Un científico se había pasado diez años ...


Un científico se había pasado diez años investigando la posibilidad de transformar el agua en petróleo. Estaba convencido de que todo lo que necesitaba para llevar a cabo la deseada transformación era una sola sustancia; pero, por más que lo intentó, la fórmula se le resistía.

Un día se enteró de que en las montañas del Tíbet vivía un Lama que lo sabía todo y podía revelarle la fórmula que andaba 
buscando.

Pero tenía que cumplir tres condiciones: debería viajar hasta allí completamente solo, y el viaje era muy peligroso; debería ir a pie, y el viaje era largo y penoso; y, si conseguía llegar hasta el Lama, no podría hacerle más que una sola pregunta.

Le llevó una serie de largos y penosos meses cumplir las dos primeras condiciones. Y cuando logró llegar a presencia del Lama, se llevó la sorpresa de su vida al comprobar que se trataba no de un anciano con barba y lleno de arrugas, sino de una joven y atractiva mujer, mucho más hermosa que cuanto él habría podido imaginar.

Ella le sonrió dulcemente y, con una voz que a él le pareció celestial, le dijo: 

« ¡Enhorabuena, viajero! Has logrado llegar a esta verdadera fortaleza. Ahora dime: ¿Cuál es tu pregunta?»

Y, para su propia sorpresa, el científico se oyó a sí mismo decir: 

«Señora, ¿Puedo saber si está usted casada?»



Anthony de Mello S.J. fue un sacerdote jesuita y psicoterapeuta conocido por sus libros y conferencias sobre espiritualidad, donde utilizaba elementos teológicos de otras religiones, además de la tradición judeocristiana.Wikipedia
Fecha de nacimiento4 de septiembre de 1931, Bombay, India
Fallecimiento2 de junio de 1987.

31 mayo, 2018

615. Es el caso de hablar. Miguel Àngel Asturias, guatemalteco.

Madre, te bendigo porque supiste hacer
de tu hijo un hombre real y enteramente humano.
Él triunfará en la vida. Se marcha y es el caso
de hablar de su regreso. Cuando veas volver,
en un día de fiesta, un viador que en la mano
luzca preciosas joyas y haga notorios paso
y ademán -¿Insolencia, dinero o buena suerte?-;
no salgas a su encuentro, puede no ser tu hijo.

Madre, si mirando el camino se acongoja tu alma
y tras la tapia asoma entonces un caminante
que trae gran renombre, espada poderosa,
ceñidas armaduras, en la frente la palma
de la victoria, y gesto de sigamos adelante,
por mucho que eso valga vale muy poca cosa
el poder de la espada, el oro y el renombre;
no salgas a su encuentro, puede no ser tu hijo.

Madre, si aspirando el aroma de una flor
en un día de otoño gris y meditabundo
oyes que alguien te llama y te dice: ¡Señora,
allá por el camino viene un gran señor
del brazo de su amada, conoce todo el mundo,
en la pupila clara trae la mar que añora
y en su copa de mieles un sabor de aventura!;
no salgas a su encuentro, puede no ser tu hijo.

Madre, si en el invierno, después de haber cenado,
estás junto al bracero pensando con desgano,
oídos a la lluvia que cae sobre el techo,
y en eso, puerta y viento... Es alguien que ha entrado
descubierta la frente y herramienta en la mano,
levántate a su encuentro porque tienes derecho
de abrazar a tu hijo, de quien hiciste un hombre
que vuelve de la vida con el jornal ganado.
 

 

Miguel Ángel Asturias Rosales (Ciudad de Guatemala19 de octubre de 1899-Madrid9 de junio de 1974) fue un escritorperiodista y diplomático guatemalteco que contribuyó al desarrollo de la literatura latinoamericana, influyó en la cultura occidental y, al mismo tiempo, llamó la atención sobre la importancia de las culturas indígenas, especialmente las de su país natal, Guatemala

En 1965 ganó el Premio Lenin de la Paz de la Unión Soviética. Luego en 1967 recibió el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose así en el tercer autor americano no estadounidense en recibir este honor .

20 mayo, 2018

614. El gusano de seda y la araña. Tomás de Iriarte, español.


Trabajando un gusano su capullo,
la araña, que tejía a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa,
muy propia de su orgullo:

«¿Qué dice de mi tela el señor gusano?
Esta mañana la empecé temprano,
y ya estará acabada al mediodía.
¡Mire qué sutil es, mire qué bella!...»

El gusano con sorna respondía:
«Usted tiene razón; así sale ella.»

Se ha de considerar la calidad de la obra
y no el tiempo que se ha tardado en hacerla.

 

Tomás de Iriarte y Nieves Ravelo (Puerto de la CruzTenerife18 de septiembre de 1750-Madrid17 de septiembre de 1791), poeta español de la Ilustración y el Neoclasicismo y también músico aficionado.


613. Nuestro miedo. Nelson Mandela, sudafricano.

"Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿Quién eres tú para no serlo?

Eres hijo/a del universo.

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.

No solamente algunos de nosotros: está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas a hacer lo mismo.

Y al liberarnos..... De nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás." 

  
 

Nelson Rolihlahla Mandela1​(IPA[roli'ɬaɬa]) (MvezoUnión Sudafricana18 de julio de 1918-JohannesburgoGautengSudáfrica5 de diciembre de 2013) fue un abogado, activista contra el apartheid, político y filántropo sudafricano que ostentó el cargo de presidente de su país de 1994 a 1999. Fue el primer mandatario de raza negra que encabezó el poder ejecutivo, y también el primero en resultar elegido por sufragio universal en su país. Su gobierno se dedicó a desmontar la estructura social y política heredada del apartheid a través del combate del racismo institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social, y la promoción de la reconciliación social. 


612. Mañana triunfante. Otto René Castillo, guatemalteco.

Translator

Estoy seguro.
Mañana, otros poetas buscarán
el amor y las palabras dormidas
en la lluvia.

Puede ser que vengan
con las cuencas vacías a llenarse
de mar y paisaje.

Hoy, la amargura y la miseria
rondan mis bolsillos
abiertos en la noche
a las estrellas.

Mañana, para mi júbilo repicando
en las paredes,
la novia tendrá a su más bella
campana hecha de mar y arena
de lluvia y panorama.

Mañana me amarán los ríos
por haber pegado propaganda
en la noche de la patria:
ellos se encargarán de recordar
mi nombre.

Y con su rostro de sonrisa
la más humilde campesina
escribirá la poesía de amor
que no salió de mi garganta.

El rostro de un niño alimentando
escribirá lo que detuvo
un grito de combate en mis arterias.

Las palomas volando entre la espuma
serán lágrimas de amor que no temblaron
en mis párpados.

Mañana, cuando no intervengan en Corea
para rodear de sombras la sonrisa
y no quieran detener la roja estrella
que llevan los quetzales en el pecho,
entonces los poetas
firmarán su canto con rosales.






 
Otto René Castillo (Quezaltenango25 de abril de 1936– 23 de marzo de 1967) fue un poeta, activista y combatiente guerrillero guatemalteco.


Obtuvo varios premios: 
 Al Torneo Estudiantil Centroamericano de poesía en 1955, con su poema "Llama viva", (un canto a San Salvador que le acogía en su destierro) se le unió al año siguiente el mismo premio con un trabajo conjunto con Roque Dalton, por el poema "Dos puños por la tierra". 

En Guatemala fue galardonado con el Premio Autonomía de la Universidad en 1956 por su poema
"Pequeño canto a la patria".


En 1957, la Federación Mundial de Juventudes Democráticas le otorga en Hungría el Premio Internacional de Poesía por su poema "Distante de tu rostro". 

En 1958 ganó premio "Filadelfo Salazar", de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

611. La rosa niña. Rubén Darío, nicaragüense.

Translator

Cristal, oro y rosa.  Alba en Palestina.
Salen los tres reyes de adorar al Rey,
flor de infancia llena de una luz divina
que humaniza y dora la mula y el buey.
Baltasar medita, mirando la estrella
que guía en la altura.  Gaspar sueña en
la visión sagrada.  Melchor ve en aquella
visión, la llegada de un mágico bien.

Las cabalgaduras sacuden los cuellos
cubiertos de sedas y metales.  Frío
matinal refresca belfos de camellos
húmedos de gracia, de azur y rocío.

Las meditaciones de la barba sabia
van acompasando los plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.

¿De dónde vinieron a la Epifanía?
¿De Persia? ¿De Egipto? ¿De la India?  Es en vano
cavilar.  Vinieron de la Luz, del Día,
del Amor.  Inútil pensar, Tertuliano.

El fin anunciaban de un gran cautiverio
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio
portando el incienso, la mirra y el oro.

En las cercanías de Belén se para
el cortejo.  ¿A causa?  A causa de que
una dulce niña de belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y fe.

- ¡Oh, Reyes!  -les dice-. Yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.

Yo sé que ha nacido Jesús Nazareno,
que el mundo está lleno de gozo por Él,
y que es tan rosado, tan lindo y tan bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel  más miel.

Aún no llega el día...¿Dónde está el establo?
Prestadme la estrella para ir a Belén.
No tengáis cuidado que la apague el diablo,
con mis ojos puros la cuidaré bien.

Los magos quedaron silenciosos.  Bella
de toda belleza, a Belén tornó
la estrella; y la niña llevada por ella,
al establo, cuna de Jesús, entró.
Pero cuando estuvo junto a aquel infante,
en cuyas pupilas miró a Dios arder,
se quedó pasmada, pálido el semblante,
porque no tenía nada que ofrecer.

La Madre miraba su niño-lucero;
las dos bestias buenas daban su calor;
sonreía el santo viejo carpintero;
y la niña estaba temblando de amor.

Allí había oro en cajas reales,
perfumes en frascos de hechura oriental,
inciensos en copas de finos metales,
y quesos y flores, y miel de panal.

Se puso rosada, rosada, rosada...
ante la mirada del niño Jesús.
(Felizmente que era su madrina un hada,
de Anatole France o el doctor Mardrús).

¡Qué dar a ese niño, qué dar sino ella!
¿Qué dar a ese tierno, divino Señor?
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltasar, Gaspar y Melchor...
Más a los influjos del hada amorosa,
que supo el secreto de aquel corazón,
se fue convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Sarón.

La metamorfosis fue santa aquel día
(la sombra lejana de Ovidio aplaudía),
pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodía de la Epifanía,
su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor. 


 



Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, 18 de enero de 1867-León, 6 de febrero de 1916). 

Poetaperiodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española. Es, posiblemente, el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado príncipe de las letras castellanas.

610. ¡Mejor calla!

No podríamos hablar de la palabra sin analizar el silencio:

Al hablar de alguien…

- Si lo que vas a decir puede herir…Olvídalo… ¡Mejor calla!

-Si lo que va a salir de tu boca, es para maldecir… ¡Mejor calla!

-Si lo que estás por decir va a acabar con la honra de alguien… ¡Mejor calla!

-Si lo que vas a decir son rumores sin fundamentos…Olvídalo ¡Mejor calla!

-Si al hablar juzgas a tus semejantes… ¡Mejor calla!

-Calumnias, mentiras, chismes… Si eso es lo que te mueve al hablar… ¡Ten cuidado, recuerda que como juzgas serás juzgado, y como tratas serás tratado, piensa…

En algún momento tú puedes ser el blanco de esas patrañas, y entonces… sabrás lo que es quemarse con el veneno que sale de una boca maliciosa.

Cuando hables, habla cosas que bendigan, no que maldigan, si no es así,… Olvídalo… ¡Mejor calla!