Rhododendron

Rhododendron
Tsutsuji

05 septiembre, 2017

547. Las 18 leyes del Dalai Lama.

Tened en cuenta que los grandes amores y los grandes logros implican grandes riesgos.

 Cuando perdáis, no perdáis la enseñanza [que pudiera extraerse de ello].

Seguid las tres erres: respeto hacia uno mismo, respeto hacia los demás, responsabilidad respecto de todos nuestros actos.

Recordad que el hecho de no conseguir lo que queremos a veces puede ser una auténtica bendición.

Aprended las normas, para saber cómo saltárselas de la forma más apropiada.

No permitáis que una pequeña riña acabe con una gran amistad.

Cuando toméis conciencia de que habéis cometido un error, adoptad inmediatamente las medidas oportunas para corregirlo.

Pasad algún tiempo a solas todos los días.

Abrid los brazos al cambio, pero no dejéis escapar vuestros valores [morales].

Recordad que el silencio es a veces la mejor respuesta.

Llevad una vida buena y honrada. Cuando [os] llegue el momento de reflexionar sobre una vida de tales características, la disfrutareis por segunda vez.

Una atmósfera amorosa en nuestro propio hogar es la base de nuestra vida.

En los desacuerdos con las personas queridas, centraros únicamente en la situación actual. No le deis vueltas al pasado.

Compartid vuestros conocimientos. Es una manera de alcanzar la inmortalidad.

Sed amables con la tierra, y respetuosos con los mares y los ríos.

Una vez al año, visitad algún lugar que no hayáis visto anteriormente.

La mejor relación es aquella en la que el amor que sentís el uno por el otro excede la necesidad que tenéis el uno del otro.

Juzgad vuestros logros con arreglo a lo que tuvisteis que renunciar para alcanzarlos.





El dalái lama1 (de la palabra mongola dalai, «océano», y de la tibetana lama, «maestro reencarnado» o «gurú») es el título que obtiene el dirigente de la Administración Central Tibetana y el líder espiritual del lamaísmo o budismo tibetano. Es el término utilizado en el budismo tibetano y en la religión bön para referirse a aquel maestro que ha logrado tener el control parcial o total en la muerte sobre la forma de su reencarnación, y el conocimiento del lugar de su nuevo nacimiento. El actual dalái lama es Tenzin Gyatso (6 de julio de 1935, 81 años).

 

02 septiembre, 2017

546. Empuja la roca.



¡Cuentan que un muy buen hombre vivía en el campo pero tenía problemas físicos, cuando un día se le apareció Jesús y le dijo:
“Necesito que vayas hacia aquella gran roca de la montaña, y te pido que la empujes día y noche durante 1 año”.
El hombre quedó perplejo cuando escuchó esas palabras, pero obedeció y se dirigió hacia la enorme roca de varias toneladas que Jesús le mostró.

Empezó a empujarla con todas sus fuerzas, día tras día, pero no conseguía moverla ni un milímetro. A las pocas semanas llegó el diablo y le puso pensamientos en su mente:

“¿Por qué sigues obedeciendo a Jesús? Yo no seguiría a alguien que me haga trabajar tanto y sin sentido. Debes alejarte, ya que es estúpido que sigas empujando esa roca, nunca la vas a mover”.
El hombre trataba de pedirle a Jesús que le ayudara para no dudar de su voluntad, y aunque no entendía se mantuvo en pie con su decisión de empujar.

Con los meses, desde que se ponía el sol hasta que se ocultaba aquel hombre empujaba la enorme roca sin poder moverla, mientras tanto su cuerpo se fortalecía, sus brazos y piernas se hicieron fuertes por el esfuerzo de todos los días. Cuando se cumplió el tiempo el hombre elevó una oración a Jesús y le dijo:
“Ya he hecho lo que me pediste, pero he fracasado, no pude mover la piedra ni un centímetro”. Y se sentó a llorar amargamente pensando en su muy evidente fracaso.

Jesús apareció en ese momento y le dijo:

“¿Por qué lloras? ¿Acaso no te pedí que empujaras la roca? Yo nunca te pedí que la movieras, en cambio mírate, tu problema físico ha desaparecido. No has fracasado, yo he conseguido mi meta, y tú fuiste parte de mi plan”.

Muchas veces al igual que este hombre, vemos como ilógicas las situaciones, problemas y adversidades de la vida, y empezamos a buscarle lógica, nuestra lógica, a la voluntad de Dios y viene el enemigo y nos dice que no servimos, que somos inútiles o que no podemos seguir. El día de hoy es un llamado a “empujar” sin importar qué tantos pensamientos de duda ponga el enemigo en nuestras mentes, pongamos todo en las manos de Jesús, y El por medio de su voluntad nunca nos hará perder el tiempo, más bien, ¡Nos hará ser más fuertes!

545. Aguas mansas.



¡Que tus palabras sean como aguas mansas pero en constante movimiento, que con paciencia se van abriendo camino!

¡Que sean una bendición para los campos áridos, que sean dadoras de vida para todas las plantas que se nutran de tus palabras convertidas en agua!

¡Que con dulzura se introduzcan en la vida de los sedientos, que necesitan de un trago para seguir viviendo, no te fijes quien se aprovecha de ellas, simplemente fluye!

Las palabras pueden ser una poesía, una frase célebre, un consejo, un cuento, una felicitación, una reflexión, incluso hasta un chiste, sin embargo deben seguir un cauce de amor para que llegue a todos.

¡Pero ten cuidado porque tus palabras pueden ser también en un momento dado, como las aguas que bajan con fuerza!

Veloces y turbulentas, destructivas y mortales, pues a su paso se desbordan y ahogan. Esta diferencia radica, en los sentimientos que nos embargan en el momento que las emitimos. De cada quien depende que nuestras palabras den vida o por el contrario destruyan y asesinen.

¡Transformémonos igual que el agua!

¡Que nuestras palabras y pensamientos cuando no sean positivos que se conviertan en hielo, y queden mudas y estáticas!

¡Que cuando sean para compartir éstas sean líquido, que se usa para conservar y crear la vida!

¡Y que sean vapor, cuando queramos que éstas lleguen a las alturas, para que el Buen Dios, las distribuya más sabiamente en forma de lluvia, a todos sin distinción!

¡Benditas sean todas las palabras de amor, que de ti procedan, pues eso demuestra que tu corazón está en buenas manos!

  


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