Rhododendron

Rhododendron
Tsutsuji

12 junio, 2017

473. Un lema para vivir. Collin McCarty,

Cuando el mundo te deprima, observa lo que te rodea con objetividad. Avanza de manera positiva; no te dejes caer en una visión negativa. Mira las cosas tal y como son.


No permitas que las trivialidades te distraigan. Haz lo que puedas, como puedas, con los recursos que tienes a tu disposición.


No menosprecies tus esfuerzos; cuentas con la fortaleza interior para cambiar lo que sea necesario. Enfréntate a la situación con la intención de remediarla; haz lo que necesites para resolverla y dejarlo atrás.


Avanza en dirección a la felicidad; 

encamínate hacia tus sueños y alcanza tu 

estrella. Y recuerda que eres tú...quien 

lleva las riendas. 



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472. ¡Yo te reto! Wiliam H. Danforth, estadounidense.

Es muy difícil poner un reto sobre papel. Yo prefiero mirarte directamente a los ojos y decir: ¡Yo te reto!
En mi mente, esto es exactamente lo que estoy haciendo. Yo estoy en un lado de la mesa; tú, en el otro lado. Te miro de frente y te digo:

¡Yo te reto!

Yo te reto, joven, a ti que vienes de un hogar de pobreza. Yo te reto a tener las cualidades de un Lincoln.

Yo te reto, heredero de riqueza y orgullo de linaje, con tus generaciones de valiosas existencias, tus tradiciones de liderazgos.

Yo te reto a lograr algo que hará que el futuro te señale aún con más orgullo de lo que el presente está señalando para aquellos que han ido antes que tú.

Yo te reto, niño o niña, a hacer que la vida te obedezca, no tú a ella. Es únicamente un reto superficial hacer cosas tontas. Yo los reto a hacer cosas de elevado valor.

Yo te reto, joven ejecutivo, a asumir jubilosamente más responsabilidad, a lanzarte dentro de lo profundo, a crear magníficamente.

Yo te reto, joven autor, a ganar el Premio Nobel. Yo te reto, joven investigador, a llegar a ser un “cazador de microbios”. Yo te reto, niño granjero, a llegar a ser un “granjero experto” un “luchador vehemente”. Yo te reto, hombre de negocios, a tener una “sublime obsesión”.

Yo te reto, abuelo, con tus raíces profundas en el suelo y tu cabeza cogiendo los rayos del sol sobre la multitud, a planear un programa de retos para coronar los años de tu vida.

Yo te reto, a ti que piensas que la vida es monótona, a formar parte de ella. Yo te reto, a ti que eres débil, a ser fuerte; a ti que eres opaco, a relucir; a ti que eres esclavo, a ser rey.


Yo te reto, quienquiera que seas, a compartir con otros los frutos de tu reto. Apasiónate por ayudar a otros y una vida de riqueza 
regresará a ti.




10 junio, 2017

471. La belleza interior. Nieves García.

“El rostro de una mujer que ha sido marcado por las numerosas tormentas de la vida puede ser hermoso.

Sea cual sea su edad, tal como ocurre con las vetas de la madera, cuya belleza tiende a ser más profunda con el paso de los años, la belleza de una mujer que ha resistido las dificultades de la vida brilla con un esplendor que se destaca.

Hay rostros de mujeres ancianas que irradian algo que no se vende en nuestro acarreado siglo: una belleza pacífica, serena. Esa belleza crece con el tiempo, porque el tiempo aquilata y purifica lo que nos hace grandes: la capacidad de amar que posee el ser humano.

El paso silencioso y constante de los años engrandece a la mujer que ha vivido en orden al darse y no al ‘buscarse’. Por eso un rostro anciano puede ser atractivo. Quizás detrás de esos ojos compasivos, se esconden muchas lágrimas, detrás de esas arrugas no maquilladas se oculta mucho dolor porque el amor es donación, es buscar el bien objetivo del otro, y por eso muy a menudo, el amor duele.

El amor no es un maquillaje que se quita en la noche; su huella en la persona es indeleble y no se borra con el paso del tiempo”.


02 junio, 2017

470. Bienaventurados los padres. Luis Fernando Betancourt Sánchez, armenio.



Comprensivos, porque ellos tendrán la amistad de sus hijos.

Cariñosos, porque serán amados por sus hijos.

Sinceros, porque conocerán sus hijos.

Honestos, porque tendrán la verdad de sus hijos.

Que dan buen ejemplo, porque los imitarán.

Que se entienden, porque sus hijos los entenderán.

Que se sacrifican por sus hijos porque vivirán tranquilos.

Que reconocen a sus hijos, porque éstos los reconocerán con cariño.

Justos, porque no serán juzgados por sus hijos.

Bondadosos, porque tendrán la bondad de sus hijos.

Que orientan a sus hijos, porque no los culparán de su extravío.

Que estimulan a sus hijos, porque no se sentirán defraudados.

Satisfechos de sus hijos, porque éstos se sentirán satisfechos de sus padres.

Que acompañan a sus hijos, porque no se sentirán solos.

Que dan verdad a sus hijos, porque también la obtendrán.

Que brindan lo que sus hijos esperan, porque recibirán aquello que esperaban.

Que se entregan a sus hijos, porque también ellos los recibirán.

Que apoyan a sus hijos, porque éstos serán su apoyo.

Que siembran armonía, porque cosecharán armonía.

Limpios de conciencia, porque nunca temerán que sus hijos escudriñen su pasado.

Que escuchan a sus hijos, porque serán atendidos.

Que consuelan a sus hijos, porque nunca les faltará consuelo.

Que velan por sus hijos, porque podrán cada noche dormir tranquilos.

¡Bienaventurados ustedes, los padres…!

  

469. Lo que no hiciste.



¿Te acuerdas del día en el que te pedí prestado el coche nuevo y lo dejé hecho un acordeón? 
Pensé que me matarías, pero no me dijiste una palabra. 

¿Te acuerdas del día en que te hice ir casi a rastras conmigo hasta la playa y tú decías que iba a llover y llovió? 
Pensé que ibas a decir: “¡Te lo había dicho!”, pero no lo dijiste.   

¿Recuerdas aquella vez en que yo coqueteaba con todos para darte celos, y tú te pusiste celoso? 
Creí que ibas a dejarme, pero no lo hiciste. 

¿Te acuerdas cuando se me cayó la tarta de fresas sobre la tapicería nueva de tu coche? 
Temí que ibas a gritarme: “¡Idiota! ¡Inútil!”, pero no lo hiciste. 

Sí, hay tantas cosas que no hiciste. Pero tenías paciencia conmigo, y me querías y estabas siempre de mi parte. Había tantas cosas de las que quería pedirte perdón cuando volvieras de Vietnam. Pero tú no volviste.