Rhododendron

Rhododendron
Tsutsuji

31 mayo, 2017

461. El cofre de los vidrios rotos.

Érase una vez un anciano que había perdido a su esposa y vivía solo. Había trabajado duramente como sastre toda su vida, pero los infortunios lo habían dejado en bancarrota, y ahora era tan viejo que ya no podía trabajar.

Las manos le temblaban tanto que no podía enhebrar una aguja, y la visión se le había enturbiado demasiado para hacer una costura recta. Tenía tres hijos varones, pero los tres habían crecido y se habían casado, y estaban tan ocupados con su propia vida que sólo tenían tiempo para cenar con su padre una vez por semana.

El anciano estaba cada vez más débil, y los hijos lo visitaban cada vez menos.
— No quieren estar conmigo ahora -se decía- porque tienen miedo de que yo me convierta en una carga.

Se pasó una noche en vela pensando qué sería de él y al fin trazó un plan.

A la mañana siguiente fue a ver a su amigo el carpintero y le pidió que le fabricara un cofre grande. Luego fue a ver a su amigo el cerrajero y le pidió que le diera un cerrojo viejo. Por último fue a ver a su amigo el vidriero y le pidió todos los fragmentos de vidrio roto que tuviera.

El anciano se llevó el cofre a casa, lo llenó hasta el tope de vidrios rotos, le echó llave y lo puso bajo la mesa de la cocina. Cuando sus hijos fueron a cenar, lo tocaron con los pies.

— ¿Qué hay en ese cofre? preguntaron, mirando bajo la mesa.
— Oh, nada -respondió el anciano-, sólo algunas cosillas que he ahorrado.

Sus hijos lo empujaron y vieron que era muy pesado. Lo patearon y oyeron un tintineo.

— Debe estar lleno con el oro que ahorró a lo largo de los años -susurraron.

Deliberaron y comprendieron que debían custodiar el tesoro. Decidieron turnarse para vivir con el viejo, y así podrían cuidar también de él. La primera semana el hijo menor se mudó a la casa del padre, y lo cuidó y le cocinó. A la semana siguiente lo reemplazó el segundo hijo, y la semana siguiente acudió el mayor. Así siguieron por un tiempo.

Al fin el anciano padre enfermó y falleció. Los hijos le hicieron un bonito funeral, pues sabían que una fortuna los aguardaba bajo la mesa de la cocina, y podían costearse un gasto grande con el viejo. Cuando terminó la ceremonia, buscaron en toda la casa hasta encontrar la llave, y abrieron el cofre. Por cierto, lo encontraron lleno de vidrios rotos.

— ¡Qué triquiñuela infame! -exclamó el hijo mayor-. ¡Qué crueldad hacia sus hijos!
— Pero, ¿qué podía hacer? -preguntó tristemente el segundo hijo-. Seamos francos. De no haber sido por el cofre, lo habríamos descuidado hasta el final de sus días.
— Estoy avergonzado de mí mismo -sollozó el hijo menor-. Obligamos a nuestro padre a rebajarse al engaño, porque no observamos el mandamiento que él nos enseñó cuando éramos pequeños.

Pero el hijo mayor volcó el cofre para asegurarse de que no hubiera ningún objeto valioso oculto entre los vidrios. Desparramó los vidrios en el suelo hasta vaciar el cofre.

Los tres hermanos miraron silenciosamente dentro, donde leyeron una inscripción que el padre les había dejado en el fondo: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.

460. Súplica a mi padre.

“Dices que soy el futuro,
no me desampares en el presente.

Dices que soy la esperanza de la paz,
no me induzcas a la guerra.

Dices que soy la promesa del bien,
no me confíes al mal.

Dices que soy la luz de tus ojos,
no me abandones a las tinieblas.

No espero solamente tu pan,
dame la luz y entendimiento.

No deseo tan sólo la fiesta de tu cariño,
te suplico que me eduques con amor.

No te pido apenas juguetes,
te pido buenos ejemplos y buenas palabras.

No soy simple adorno en tu camino,
soy alguien que toca la puerta en nombre de Dios.

Enséñame el trabajo y la humildad,
la sinceridad y el perdón.

Compadécete de mí y oriéntame,
para que yo sea justo y bueno.”


Corrígeme mientras soy niño,
aunque sufra.

Ayúdame hoy para que mañana
no te dé motivos para llorar.


459. Si amas a tu hijo.

CONTÉSTALE No lo informes.

PROTÉGELO No lo cubras.


ABRÍGALO No lo tapes.


AYÚDALO No lo reemplaces.


ÁMALO No lo idolatres.


ACOMPÁÑALO No lo lleves.


INCORPÓRALO No lo aísles.


MUESTRALE EL PELIGRO No lo aterrorices.


ALIÉNTALO EN SUS ESPERANZAS No lo desencantes.


NO LE EXIJAS SER EL MEJOR Pídele que sea bueno.


NO LE PRODIGUES AMOR Dale amor.


NO LO ENVIES A ESTUDIAR Prepárale el clima de estudio.


NO LE FABRIQUES UN CASTILLO Vive todo con naturalidad.


NO LE ENSEÑES A "SER" Ayúdalo para que sea "Él" mismo.


NO LE DEDIQUES LA VIDA Vive la vida con Él.


Recuerda que tu hijo no te escucha, te mira.

Y finalmente, cuando se rompa la jaula del canario, no compres otra jaula, enséñale a vivir sin puerta. 



No le fabriques un castillo, ofrécele un hogar con ladrillos

de verdad unidos con cementos de amor.

26 mayo, 2017

458. Definición legal de matrimonio en Guatemala.

Es una institución social por la que un hombre y una mujer se unen legalmente, con ánimo de permanencia y con el fin de vivir juntos, procrear, alimentar y educar a sus hijos y auxiliarse entre sí. 

Código civil de Guatemala, artículo 78.

457. Boleta de calificaciones.

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo. -“No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria", fue lo que el maestro me había dicho un día antes.

-“¡Pues qué piensa este maestro! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que él diga? Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las 8:30", pensé.

De ella dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!

Ahí estábamos todos, papás y mamás, el maestro empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba comprando esa nuevo televisor con el dinero que recibiría.

"¡Juan Rodríguez!” -escuché a lo lejos.
“¿No está el papá de Juan Rodríguez?”-Dijo el maestro.

“Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.
Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. -“¿Para esto vine? ¿Qué es esto?”. La miré rápido y noté que la boleta estaba llena de seises y sietes. Ni siquiera vi los conceptos que se estaban calificando. "¿Para qué?", me dije. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndolas para que ninguna persona viera las porquerías que había obtenido mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba:

“Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta! ¡Ahora sí le va a ir muy mal!”. 


Llegue, entré a la casa, azoté la puerta y grité:


 -“¡Ven acá Juan!”  


Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. 


-“¡Papá!” 


-“¡Qué papá ni que nada!”.


 Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuántos azotes le di al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. 


-“¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!!”.Terminé.


Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.


Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la cocina.


Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco, me dijo:


-“Lee despacio y después toma una decisión”. 


Al leerla, vi que decía:


BOLETA DE CALIFICACIONES Calificando a papá:


Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir:
6

Por el tiempo que tu papá te dedica para jugar contigo: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ayudarte en tus tareas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica en contarte un cuento antes de dormir 6
Por el tiempo que tu papá te dedica en abrazarte y besarte: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para enseñarte religión: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica para escuchar tus dudas o problemas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para orientarte y enseñarte cosas: 7
Por el tiempo que tu papá ora contigo: 6

Calificación promedio: 6.3


¡Los hijos habían calificado a sus papás!. El mío me había puesto seises y sietes. Sinceramente creo que me merecía menos de cinco. Seguramente no quiso reprobarme para no hacerme sentir más mal. Me levanté y corrí a la recámara de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el tiempo... pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: -“¡Te quiero papito". Cerró sus ojos y se durmió.


Aprendamos a darle el valor adecuado aquello que es importante en la relación con nuestros hijos, ya que en gran parte, de ella depende el triunfo o fracaso en sus vidas. ¿Te has puesto a pensar, sinceramente, qué calificaciones te darían ellos? ¡Aún es tiempo de mejorar tu promedio! 

456. Te estoy viendo, papá.

“Papá, no lo sabes ahora pero te estoy viendo. 

Estoy viendo las cosas que haces. 

Estoy mirando cómo tratas a las personas. 
La forma en que me tratas a mí. A mi mamá. A mi hermana. 

La forma en cómo vives tu vida está teniendo un gran impacto en mí. 

Cuando me llegue el momento de escoger una carrera y mantener a mi familia, tu ética en el trabajo estará en mi mente. 

El tiempo que pasas conmigo, aunque sea haciendo cosas simples, me va a dar un sentido de seguridad. 

Habrá momentos en mi vida en que tenga que luchar con la integridad y tal vez no sepa qué hacer. Recordaré cómo elegiste hacer lo que era correcto, aun cuando pudiste haber hecho lo contrario. Y así como tú tomas decisiones, yo también las tomaré. 

Por favor no tengas miedo de mostrarme tus fallas, tus errores. Yo aprenderé de ellos. 

Papá, ¿Estás escuchando? Te estoy viendo. Viendo si realmente crees lo que dices sobre Dios. 

Quiero que me ayudes a mostrarme mi camino, que me enseñes a vivir, pero no de una forma fácil, sino de la forma correcta. 


Así que te estoy mirando papá. Todos los días. Me estás enseñando cómo vivir, lo sepas o no”. 





24 mayo, 2017

455. Recuerda papà.

Que si no juegas ahora conmigo, cuando tú quieras hacerlo ya habrè crecido.

Que la armonìa entre tù y mamà me darà seguridad ante la vida y harà de mì un triunfador o un frustrado.

Que de tu amor depende mi capacidad de amar cuando sea adulto.

Que soy muy feliz cuando me llevas dormido hasta mi cama.

Que lo que yo aprendo contigo lo recoradarè toda la vida.

Que si oramos juntos, aprendo a comunicarme con Dios.

Que el amor y respeto que demuestres por nuestros semejantes serà el amor y el respeto que yo les tenga cuando adulto.

Que yo tambièn tengo intereses personales.

Que me gusta tomar parte en las discusiones familiares.  


Y...Que te necesito como ¡Mi mejor amigo! 


454. Fabricando un padre.

En el taller más extraño y sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los afamados carpinteros y los mejores obreros celestiales que debían fabricar al padre perfecto: "Debe ser fuerte", comentó uno.

-También, debe ser dulce- comentó otro experto.

- Debe tener firmeza y mansedumbre: tiene que saber dar buenos ejemplos-.

-Debe ser justo en momentos decisivos, alegre y comprensivo en los momentos tiernos-.

 ¿Cómo es posible, interrogó un obrero, poner tal cantidad de cosas en un solo cuerpo? -Es fácil, contestó el ingeniero, sólo tenemos que crear un hombre con la fuerza del hierro y que tenga corazón de caramelo.

Todos rieron ante la ocurrencia y se escuchó una voz (era el Maestro, dueño del taller del cielo):

Veo que al fin comienzan, comentó sonriendo. No es fácil la tarea es cierto, pero no es imposible si ponen interés y amor en ello.
 Y tomando en sus manos un puñado de tierra, comenzó a darle forma. 

¿Tierra? -preguntó sorprendido uno de los arquitectos- ¡Pensé que lo fabricaríamos de mármol o marfil o piedras preciosas!

-Este material es necesario para que sea humilde, le contestó el Maestro.

 Y extendiendo su mano sacó de las estrellas oro y lo añadió a la masa. 

Esto es para que en pruebas brille y se mantenga firme. Agregó a todo aquello, amor, sabiduría, le dio forma, le sopló de su aliento y cobró vida, pero... faltaba algo, pues en su pecho le quedaba un hueco.

 ¿Y qué pondrás ahí? -preguntó uno de los obreros-. Y abriendo su propio pecho, y ante los ojos asombrados de aquellos arquitectos, sacó su corazón y le arrancó un pedazo y lo puso en el centro de aquel hueco.

Dos lágrimas salieron de sus ojos mientras volvía a su lugar su corazón ensangrentado. ¿Por qué has hecho tal cosa? -le interrogó un ángel obrero- y aun sangrando, le contestó el Maestro:

 Esto hará que me busque en momentos de angustia, que sea justo y recto, que perdone y corrija con paciencia, y sobre todo, que esté dispuesto aún al sacrificio por los suyos y que dirija a sus hijos con su ejemplo, porque al final de su largo trabajo, cuando haya terminado su tarea de padre allá en la tierra, regresará hasta mí. Y satisfecho por su buena labor, yo le daré un lugar aquí en mi reino. Le extenderé mi mano, descansará en mi pecho y tendrá Vida Eterna.


 Pues yo también soy Padre y por él, por su bien, para otorgarle vida, me arranqué del corazón un pedazo de amor y lo puse en su pecho. Para que a mi regrese, guiado por la sangre que derramé por él en una cruz, para darle el perdón, para mostrarle que aunque es duro ser padre, cuando extiendes tus brazos y perdonas, la recompensa es vida, gozo y amor eterno. 

453. El libro del niño. Embarazo, nacimiento, infancia. Osho, indio.

Si los iluminados no tienen hijos, y los neuróticos no son aptos para la paternidad, ¿Cuál es el momento adecuado?

Piensa primero: ¿Estás en un estado tal que si das nacimiento a un niño estarás haciéndole un regalo al mundo?; ¿Eres una bendición para el mundo, o una carga? Y después piensa: ¿Estás preparado para hacer de madre o de padre de un niño?; ¿Estás preparado para dar amor incondicionalmente? Porque los niños vienen a través de ti, pero no te pertenecen. Les puedes dar amor pero no deberías imponerles tus ideas. No deberías darles tus estilos neuróticos. ¿Permitirás que florezcan espontáneamente? ¿Les darás la libertad suficiente para ser ellos mismos? Si estás listo, entonces está bien. De otro modo, espera; prepárate.

No seas como los animales, que se reproducen inconsciente m ente. Prepárate antes de querer tener un hijo. Hazte más meditativo, vuélvete más aquietado y pacífico. Libérate de todas las neurosis que tienes en tu interior. Espera el momento en el que estés absolutamente limpio, entonces ten un hijo. Entonces dale tu vida a tu hijo, dale tu amor. Estarás ayudando a crear un mundo mejor.

Un niño debería ser un pasatiempo, debería ser el lujo más elevado. Entonces te puedes permitir el lujo de ser madre, de lo contrario te creará problemas.

Simplemente piensa en ambas posibilidades: ¿Qué le vas a dar al niño?; ¿Qué es lo que tienes para darle al niño? Le transmitirás todas tus tensiones a su ser y él repetirá el mismo tipo de vida que tú.

¿Qué derecho tienes de traer un espíritu a este mundo cuando no puedes dar a la persona un ser saludable y completo? ¡Es un crimen!

No te estoy diciendo que no seas madre; te estoy diciendo que seas consciente de que ser madre es un gran arte, es un gran logro. Primero crea en ti esa cualidad, esa creatividad, esa alegría, esa celebración, y entonces invita al niño. Entonces tendrás algo que darle al niño -tu celebración, tu canción, tu danza y no crearás un ser patológico.


Simplemente, sé tan feliz y tan amorosa como puedas. Evita las negatividades; eso es lo que destruye la mente de] niño. Cuando el niño está formándose no sólo sigue tu cuerpo, también sigue tu mente, porque ésas son las improntas. Por eso, si eres negativo, la negatividad comienza a formar parte de la composición del niño desde el principio. Luego, el camino para librarse de ello es largo y duro. Si las madres fueran un poquito más cuidadosas no sería necesaria la terapia del grito esencia *. Si las madres fueran un poquito más cuidadosas, desaparecería el psicoanálisis como profesión. 


 
Osho o Bhagwan Shri Rashnísh (Bhopal11 de diciembre de 1931-Pune19 de enero de 1990) fue un filósofomísticoorador, líder espiritual indio.

452. Dios y las madres.

Muchas mujeres se convierten en madres por accidente, otras por elección, unas cuantas por presiones sociales y un par, a lo sumo, por hábito. ¿Te has preguntado alguna vez por qué las madres de los niños impedidos son elegidas?

De cierta manera veo a Dios rondando sobre la Tierra, seleccionando sus instrumentos para la propagación, con gran esmero y delicadeza.

Mientras él atisba, instruye a sus Ángeles a que tomen nota en un gigantesco libro mayor.

“Dale a Beth Armstrong un hijo de patrono a Mateo. A Marjorie Forrest una hija y de santa patrona a Cecilia. A Mary Carrie unas gemelas y de santo patrono… dales a Gerardo. Él acostumbra protegerlas.”

Finalmente, él aprueba el nombre y sonríe diciendo:

_Dale a ella un niño impedido.

El ángel se muestra curioso y pregunta:

_ ¿Por qué, Dios? Ella era feliz…

_Exactamente _sonríe Dios_. ¿Podría yo dar un niño impedido a una madre que no sabe reír?

_Pero ella, ¿Tendrá sufrimiento? _preguntó el ángel.

_Yo no deseo que ella sufra que se hunda en un océano de desesperación y compasión por sí misma. Una vez que la sacudida y el resentimiento pasen, lo aceptará y sabrá manejar la situación. Yo lo observé hoy. Tiene un ceñimiento de provecho e independencia que es muy raro, pero necesario en una madre.
El niño que voy a darle tiene su propio mundo y ella tiene que hacer que él viva en el mundo de ella, y eso no va a ser fácil.

_Pero Dios _siguió el ángel-, pienso que ella no seguiría pensando en ti.

Dios sonrió:

_No importa, yo puedo arreglar eso. Este caso es perfecto, pues ella tiene justamente bastante amor propio.

El ángel se asombró:

_Amor propio. Pero, ¿Es esa una virtud?

Dios asintió con la cabeza y contestó:

_ Si ella no puede separarse por sí misma del niño, menos que perfecto. Ella no lo sabe aún, pero será envidiada. Nunca tomará como un hecho la palabra dicha. Nunca considerará un paso mal dado. Cuando su hijo le diga ¡mamá! Por primera vez verá un milagro y estará presente en él cuando le describa un árbol o una puesta de sol, verá como pocas personas han visto mis creaciones.

Dios continuó:

_Voy a permitirle ver claramente las cosas que yo veo… ignorancia, crueldad, prejuicios. Nunca estará sola, voy a estar a su lado cada minuto del día de su vida, porque ella va a ser mi trabajo, tan segura como que estará aquí a mi lado.

_ ¿Y quién será su santo patrono? _ Preguntó el ángel.

Dios sonrió:


_ Un espejo será suficiente…