Rhododendron

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Tsutsuji

14 febrero, 2017

310. El libro. Rubén Darío, nicaragüense.

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El libro es fuerza, es calor,

es poder, es alimento;

antorcha del pensamiento

y manantial del amor.



El libro es llama, es ardor

es sublimidad, consuelo,

fuente de vigor y celo,

que en sí condensa y encierra

lo que hay de grande en la tierra

lo que hay de hermoso en el cielo.


 


Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, 18 de enero de 1867-León, 6 de febrero de 1916). 

Poetaperiodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española. Es, posiblemente, el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado príncipe de las letras castellanas.

309. Rima XII. Rubén Darío, nicaragüense.

¿Qué no hay alma? ¡Insensatos!

Yo la he visto: es de luz…

(Se asoma a tus pupilas

cuando me miras tú).



¿Qué no hay cielo? ¡Mentira!

¿Queréis verle? Aquí está.

(Muestra, niña gentil,

ese rostro sin par,

y que de oro lo bañe

el sol primaveral).



¿Qué no hay Dios? ¡Qué blasfemia!

Yo he contemplado a Dios…

(En aquel casto y puro

primer beso de amor,

cuando de nuestras almas

las nupcias consagró).



¿Qué no hay infierno? Sí, hay…

(Cállate, corazón,

que esto bien por desgracia,

lo sabemos tú y yo). 



 


Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, 18 de enero de 1867-León, 6 de febrero de 1916). 

Poetaperiodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española. Es, posiblemente, el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado príncipe de las letras castellanas.

13 febrero, 2017

308. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Andrew Matthews, australiano.

Amar al prójimo como a uno mismo implica que debemos amarnos
nosotros mismos. El hecho es que no debes arruinarte tú para 

beneficiar a tú prójimo. No se nos recomienda privarnos de algo, 

sufrir y ser desdichados. “Amar al prójimo como a uno mismo “es 

que debemos mantener un equilibrio entre nuestras necesidades y 

las necesidades del prójimo; respetar ambas partes.




Nacimiento: 4 de noviembre de 1957 (edad 63 años), Victor Harbor, Australia

307. Mi declaración de autoestima. Virginia Stair, estadounidense.

Yo soy yo.

En todo el mundo no existe nadie igual, exactamente igual a mí. Hay personas que tienen aspectos míos, pero de ninguna forma el mismo conjunto. Por consiguiente, todo lo que sale de mí es auténticamente mío, porque yo sola lo elegí.

Todo lo mío me pertenece, mi cuerpo y todo lo que hace; mi mente con todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo todas la imágenes que percibe; mis sentimientos, cualesquiera que sean; ira, alegría, frustración, amor, decepción, emoción; mi boca y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces o cortantes, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o suave, y todas mis acciones, sean para otros o para mí.

Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.

Soy dueña de mis triunfos y mis éxitos, de todos mis fracasos y errores.

Puesto que todo lo mío me pertenece, puedo llegar a quererme y a sentir amistad hacia todas mis partes.

Sé que tengo aspectos que me desconciertan y otros que desconozco. Pero mientras yo me estime y me quiera puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las incógnitas e ir descubriéndome cada vez más.

Como quiera que parezca y suene, diga y haga lo que sea, piense y sienta en un momento dado, todo es parte de mi ser. Esto es real y representa el lugar que ocupo en este momento del tiempo.

A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho, de lo que pensado y sentido, algunas cosas resultarán inadecuadas.

Pero puedo descartar lo inapropiado, conservar lo bueno e inventar algo nuevo que supla lo descartado.

Puedo oír, ver, pensar, decir y hacer. Tengo los medios para sobrevivir, para acercarme a los demás, para ser productiva, y para lograr darle sentido y orden al mundo de personas y cosas que me rodean.

Me pertenezco y así puedo estructurarme.

Yo soy yo, y estoy bien.

 
Virginia Satir (26 de junio de 1916 - 10 de septiembre de 1988) fue una notable autora y trabajadora socialpsicoterapeuta estadounidense, conocida especialmente por su enfoque de terapia familiar. Sus libros más famosos en idioma español son Terapia familiar paso a pasoEn Contacto Íntimo: Cómo relacionarse con uno mismo y Nuevas Relaciones Humanas en el Núcleo Familiar.

306. Nunca digas adiós. William Boyles. Selecciones Mayo 1985.

Tenía siete años cuando me enfrenté, de pronto, a la angustia de mudarme del único hogar que había conocido. Toda mi vida, breve como era, había transcurrido en aquella vieja casona, impregnada de las risas y las lágrimas de cuatro generaciones.

Al llegar el último día, corrí a mi refugio del pequeño porche trasero y me senté allí solo, y me estremecía mientras las lágrimas me manaban del corazón. En eso, sentí que una mano se posaba en mi hombro; alcé la vista, y vi a mi abuelo.

-¿No es fácil, verdad Billy?- me susurró al oído, mientras se sentaba a mi lado en la escalinata.

-Abuelito- le pregunté entre sollozos-, ¿Cómo puedo decirles adiós a ti y a todos mis amigos?

Se quedó mirando brevemente los manzanos, y respondió:

-¡Adiós es una palabra tan triste! Demasiado definitiva; demasiado fría para pronunciarla entre amigos. Hay muchas maneras de decir adiós. Hay muchas maneras de decir adiós, pero todas tienen algo en común: la tristeza.

Lo miraba al rostro. Me tomó de la mano con dulzura y susurró: “Ven conmigo, amiguito”.

Caminamos, tomados de la mano, hasta su lugar favorito en el jardín frontal, donde crecía solitario un enorme rosal.

-¿Qué ves aquí, Billy?

Contemplé las flores sin saber qué decir, y luego contesté:

-Veo algo suave y bonito.

Arrodillándose a mi lado, me atrajo hacia él.

-No es sólo que las rosas sean bellas. Es ese lugar especial en tu corazón lo que las hace ser así.

Nuevamente me miró a los ojos, y prosiguió:

-Planté este rosal hace mucho, mucho tiempo, antes de que tu madre fuera siquiera un sueño. Lo fijé en el suelo el día que nació mi primer hijo. Fue mi manera de dar gracias a Dios. Mi muchacho se llamaba Billy, como tú. Muchas veces lo observé mientras cortaba rosas para llevárselas a su madre.

Vi lágrimas en los ojos de mi abuelo, a quien nunca había visto llorar. Su voz se convirtió en un ronco susurro al relatar:

-Un día hubo una terrible guerra, y mi hijo, como tantos otros, se fue a combatir aquella gran maldad. Juntos él y yo caminamos h hacia la estación del tren… Diez meses después, llegó un telegrama: mi hijo había muerto en algún pequeño poblado de Italia. Lo único que se me ocurrió pensar entonces fue que lo último que yo le había dicho había sido la palabra adiós.

Se irguió lentamente y continuó:

-Nunca digas adiós, Billy. Nunca te entregues a la tristeza y a la soledad de esa palabra. En cambio, quiero que recuerdes la alegría y la felicidad de las veces en que por primera vez has dicho ¡Hola! a un amigo. Toma ese saludo especial y guárdalo muy dentro de ti; en ese lugar de tu corazón donde siempre vive el verano. Y cuando tú y tus amigos deban separarse, quiero que busques en lo profundo de tu ser y evoques aquel primer saludo.

Año y medio después, mi abuelo enfermó gravemente. Al regresar a su casa después de pasar varias semanas en el hospital, quiso que pusieran su lecho junto a la ventana, para contemplar desde allí sus amadas rosas.

Entonces se convocó a todos los familiares, y volví a la vieja casona. Se decidió permitir a los nietos mayores pasa a despedirse de él.

Cuando llegó mi turno, advertí cuán cansado parecía. Tenía los ojos cerrados; su respiración era lenta y penosa. Lo cogí de la mano con la gentileza con que una vez él había tomado la mía.

-¡Hola, abuelito!- susurré.

Abrió los ojos lentamente.

-¡Hola, amigo!- dijo, y esbozó una ligera sonrisa. Volvió a cerrar los ojos y salí de la habitación.

Estaba yo de pie junto a su rosal cuando un tío mío salió a comunicarme que el abuelo acababa de morir. Recordando lo que me había recomendado, busqué en lo profundo de mi ser aquellos sentimientos especiales que habían creado nuestra mutua amistad. De pronto, en verdad, supe lo que había querido decir sobre nunca decir adiós… y sobre no entregarse a la tristeza.

305. *Los niños son como espejos: Anthony de Mello, indio.

Los niños son como espejos:


en presencia del amor,


es amor lo que reflejan;


cuando el amor está ausente,


no tienen nada que reflejar.



página 11, La oración de la rana.




Anthony de Mello S.J. (Bombay, 1931— Nueva York1987) fue un sacerdote jesuita y psicoterapeuta conocido por sus libros y conferencias sobre espiritualidad, donde utilizaba elementos teológicos de otras religiones, además de la tradición judeocristiana.

 





10 febrero, 2017

304. El lenguaje de señas.

La lengua de señas, o lengua de signos, es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual (o incluso táctil por ciertas personas con sordoceguera), gracias a la cual los sordos pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otros sordos o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada. Mientras que con el lenguaje oral la comunicación se establece en un canal vocal-auditivo, el lenguaje de señas lo hace por un canal gesto-viso-espacial.

El 26 de septiembre es el día internacional del déficit auditivo a nivel mundial.


En el siglo XVI Jerónimo Cardano, médico de Padua, en la Italia norteña, proclamó que las personas sordas podrían hacerse entender por combinaciones escritas de símbolos asociándolos con las cosas a que ellos se referían. En el año 1620 Juan de Pablo Bonet publica su Reducción de las letras y Arte para enseñar á hablar los Mudos, considerado como el primer tratado moderno de Fonética y Logopedia, en el que se proponía un método de enseñanza oral de los sordos mediante el uso de señas alfabéticas configuradas unimanualmente.
Juan de Pablo Bonet (1573-1633) fue un pedagogo y logopedaespañol.

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Hola, soy sorda, te recuerdo que

….me puedes hablar en mi lengua de señas.

…si no sabes señas, puedo leer tus labios, pero necesito que modules claramente.

…soy como cualquier persona, piensa que soy de otro país y hablo una lengua diferente.

…agradezco que me incluyas en tus conversaciones y me tomes en cuenta.

303. *La aventura de la vida... William Arthur Ward, estadounidense.

La aventura de la vida es aprender.

El objetivo de la vida es crecer.

La naturaleza de la vida es cambiar.

El desafío de la vida es superarse.

La esencia de la vida es cuidar.

El secreto de la vida es atreverse.

La belleza de la vida es dar.

La alegría de la vida es amar.

William Ward.

William Arthur Ward (19211 – 30 de marzo 1994),2 autor de Fuentes de la fe y uno de los escritores estadounidenses más citados a la hora de encontrar frases célebres sobre la inspiración. Escribió más de 100 artículos, poemas y meditaciones, que se han publicado en revistas como Reader's Digest


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09 febrero, 2017

302. Yo no leo.

Yo no leo para ser más inteligente,

leo para ignorar un poco menos.


Yo no leo para ser una persona más compleja,

leo para ser alguien más simple.


Yo no leo para enriquecer mi vocabulario,

leo para no endeudarme con mi lengua.


Yo no leo para sentirme realizada,

leo lo que me realiza para sentirme.


Yo no leo para decir que leo,

leo para escuchar oras voces en mi silencio.


Yo no leo para olvidarme de la realidad,

leo para que otras historias sean parte de la mía.


Yo no leo para juzgar lo que otros leen,

leo para cuestionarme lo que yo leo.


Yo no leo para creerme más que otros,

leo para ser mejor que yo misma.


Yo no leo porque vaya a ser mejor persona,

yo simplemente leo porque leo. 
 

03 febrero, 2017

301. El sauce llorón.





Salix babylonica o Sauce llorón, es un árbol que pertenece a la familia de las salicáceas y es nativo del este de Asia (en especial del norte de China). 

El símbolo del sauce es el eterno ciclo de la vida. En efecto, en la mitología clásica, el sauce estaba relacionado con Perséfone, que tenía un bosque de sauces bajo su advocación. Por un acuerdo entre los dioses del Olimpo y el de los infiernos, Perséfone tenía que pasar la mitad del año en el submundo (otoño e invierno) y la otra mitad (primavera y verano) con su madre, Démeter, la diosa de la agricultura. Así explicaban el origen de la sucesión de las estaciones e identificaban al sauce con este ciclo anual. 2 


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