Rhododendron
Tsutsuji
05 diciembre, 2016
227. Antonio Saliola, pintor italiano.
226. Noveno mandamiento del éxito. Og Mandino, estadounidense. El éxito más grande del mundo.
Nunca debes olvidar que siempre es más tarde de lo que
piensas.
Recuerda que el negro camello de la muerte siempre está
cercano.
Vive siempre con el pensamiento de que no vas a vivir para siempre. Es
tal la ironía de la vida que ese conocimiento, por sí solo, te permitirá gustar
de la dulzura de cada nuevo día en vez de que lamentes la oscuridad de tus
noches.
Todos hemos estado muriendo, hora tras hora, desde el
momento en que nacimos. Ésta comprensión deja que todas las cosas se ubiquen en
su perspectiva apropiada, para que tus ojos se abran hasta que veas que esas
montañas que te amenazan sólo son
montículos de hormigas, y que esas bestias que tratan de devorarte, no
son sino mosquitos.
Vive con la muerte como tu compañera, pero nunca le temas.
Muchos tienen tanto miedo de morir que jamás viven; tenles compasión. ¿Cómo pueden saber que la felicidad de la
muerte se nos oculta para que así podamos soportar mejor la vida?
Imagínate que hoy en la noche te llamen para siempre. Vierte
lágrimas ahora, mientras puedes hacerlo, por ese día de felicidad que le
prometiste a tu familia la semana pasada y la semana anterior, por el día de
amor y de risas del que nunca pudieron gozar, porque estabas demasiado ocupado
en perseguir el oro. Y, ahora, tu familia tiene el oro, es verdad, pero con
todo él ni siquiera pueden comprar la más leve de tus sonrisas.
Vierte lágrimas ahora, mientras tu corazón late todavía por
las flores cuyo aroma nunca aspirarás, las buenas obras que jamás harás, la madre a la que nunca visitarás, la música que ya no escucharás, las penas que nunca aliviarás, las tareas que no completarás, los sueños que jamás realizarás.
Recuerda que siempre es más tarde de lo que piensas. Fija
esa advertencia en lo más profundo de tu mente, no para crearte congoja, sino
para que recuerdes que el día de hoy puede ser todo lo que te quede.
Porque si mueres, tú estarás con Dios; y, si vives, Él estará
contigo.
Agustine
Og Mandino fue un escritor estadounidense y autor del best seller El
vendedor más grande del mundo. Se han vendido alrededor de cincuenta
millones de copias de sus libros, que han sido traducidos a varios
idiomas. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 12 de diciembre de 1923, Framingham, Massachusetts, Estados Unidos
01 diciembre, 2016
225. La diferencia.
Un día me levanté de madrugada para recibir al nuevo día
tantos quehaceres yo tenía que no tuve tiempo para rezar.
Problemas me rodeaban y cada tarea se ponía más pesada
me pregunté: ¿Por qué Dios no me ayuda?
Él me contestó: “Porque tú no la pediste.”
Quise ver alegría y belleza pero el día fue gris, sombrío y laborioso
me asombró que Dios no me mostró la senda
pero Él me contestó: “Tú no la buscaste.”
Quise llegar a la presencia de Dios y aunque usé todas mis llaves
no encontré la cerradura; Él tiernamente y con cariño me reprobó:
“Hijo mío, tú no golpeaste el aldabón.”
Me levanté hoy de madrugada y pausé antes de comenzar el día
tantos quehaceres yo tenía que tuve que tomar tiempo para rezar.
tantos quehaceres yo tenía que no tuve tiempo para rezar.
Problemas me rodeaban y cada tarea se ponía más pesada
me pregunté: ¿Por qué Dios no me ayuda?
Él me contestó: “Porque tú no la pediste.”
Quise ver alegría y belleza pero el día fue gris, sombrío y laborioso
me asombró que Dios no me mostró la senda
pero Él me contestó: “Tú no la buscaste.”
Quise llegar a la presencia de Dios y aunque usé todas mis llaves
no encontré la cerradura; Él tiernamente y con cariño me reprobó:
“Hijo mío, tú no golpeaste el aldabón.”
Me levanté hoy de madrugada y pausé antes de comenzar el día
tantos quehaceres yo tenía que tuve que tomar tiempo para rezar.
224. Reflexión del "Padre Nuestro".
* No digas "Padre" si cada día no te comportas como hijo.
* No digas "Nuestro" si vives aislado en el egoísmo.
* No digas "que estas en los cielos" si solo piensas en las cosas terrenales.
No digas "Santificado sea tu nombre" si no lo honras.
No digas "Venga a nosotros tu reino" si lo confundes con el éxito material.
* No digas "Hágase tu voluntad" si no la aceptas tal como es.
* No digas "Danos hoy el pan nuestro de cada día" si no te preocupas por la gente que tiene hambre.
*No digas "perdonas nuestras ofensas" si guardas rencor con tus hermanos.
* No digas "Líbranos del mal" sino tomas partido para vencerlo.
*No digas "Amén" sino has entendido o no has tomado enserio las palabras de esta oración.
* No digas "Nuestro" si vives aislado en el egoísmo.
* No digas "que estas en los cielos" si solo piensas en las cosas terrenales.
No digas "Santificado sea tu nombre" si no lo honras.
No digas "Venga a nosotros tu reino" si lo confundes con el éxito material.
* No digas "Hágase tu voluntad" si no la aceptas tal como es.
* No digas "Danos hoy el pan nuestro de cada día" si no te preocupas por la gente que tiene hambre.
*No digas "perdonas nuestras ofensas" si guardas rencor con tus hermanos.
* No digas "Líbranos del mal" sino tomas partido para vencerlo.
*No digas "Amén" sino has entendido o no has tomado enserio las palabras de esta oración.
223. Lo más importante ....la familia.
¿Qué sucede? no entiendo, solo sentí un dolor fuerte en la cabeza, mareos... y ahora estoy tan confundido. ¿Qué pasa? por qué mi esposa corre y llora.-
Dicen que morí, pero no, estoy aquí pero ellos no me ven y no puedo abrazarlos.
Oh ya veo, están trasladando a alguien en una carroza fúnebre, soy yo mismo, que extraño.-
Veo a mi familia con gran dolor, todos lloran, pero yo solo veo, ya no siento dolor ni tristeza, es como ser un espectador.
Pasan los días, mi familia regresa a casa sin mí, les dejo un gran vacío.
Ya alguien ocupa mi puesto de trabajo, todo vuelve a ser como antes, corren, atienden llamadas, hacen pagos, envían documentos, firman planillas, en fin es como si nunca hubiese faltado yo, que bien, algunos compañeros se acuerdan de mí a ratos y lamentan que ya no esté.
Sin embargo en mi familia, el vacío persiste, mi esposa llora, esta confundida, no sabe cómo hacer sin mí, mi hijo pequeño pregunta:
Dicen que morí, pero no, estoy aquí pero ellos no me ven y no puedo abrazarlos.
Oh ya veo, están trasladando a alguien en una carroza fúnebre, soy yo mismo, que extraño.-
Veo a mi familia con gran dolor, todos lloran, pero yo solo veo, ya no siento dolor ni tristeza, es como ser un espectador.
Pasan los días, mi familia regresa a casa sin mí, les dejo un gran vacío.
Ya alguien ocupa mi puesto de trabajo, todo vuelve a ser como antes, corren, atienden llamadas, hacen pagos, envían documentos, firman planillas, en fin es como si nunca hubiese faltado yo, que bien, algunos compañeros se acuerdan de mí a ratos y lamentan que ya no esté.
Sin embargo en mi familia, el vacío persiste, mi esposa llora, esta confundida, no sabe cómo hacer sin mí, mi hijo pequeño pregunta:
- Dónde está papá? y mi esposa le dice que en el Cielo, mi hija mayor acaba de comprender dolorosamente lo que es la muerte, no deja de llorar, no quiere ir a clases, no se puede concentrar, tampoco come.
Mi perro se paró en la puerta y de ahí no hay quien lo saque, come, bebe agua y regresa a su puesto de espera.
Pasa el tiempo, mi hijo cumple cuatro años y yo no estoy, él se aferra a su mamá, se ha vuelto tímido y retraído, no hay una figura paterna para él, ya papá no está...
Pasa el tiempo, mi hijo cumple cuatro años y yo no estoy, él se aferra a su mamá, se ha vuelto tímido y retraído, no hay una figura paterna para él, ya papá no está...
Mi hija ya de 11 años casi no habla, a veces su mamá la encuentra llorando, bajó mucho las notas y no muestra interés por nada.
Mi querida esposa, con toda la carga sobre sus hombros, la responsabilidad de dos hijos pequeños, tiene que sonreír a los niños para darles fortaleza.-
Ya pasó un año y todo sigue igual, en casa el vacío, la tristeza; en la empresa donde trabajaba ya nadie me nombra y todo sigue igual sobre la marcha.-
Sabes qué dijo el forense? Que morí por stress, en mi cerebro reventó una vena por una subida de tensión que me dió, cuando me llamaron de mi trabajo y me dijeron que de los 10 camiones que solicité solo llegaron 7.
Mi querida esposa, con toda la carga sobre sus hombros, la responsabilidad de dos hijos pequeños, tiene que sonreír a los niños para darles fortaleza.-
Ya pasó un año y todo sigue igual, en casa el vacío, la tristeza; en la empresa donde trabajaba ya nadie me nombra y todo sigue igual sobre la marcha.-
Sabes qué dijo el forense? Que morí por stress, en mi cerebro reventó una vena por una subida de tensión que me dió, cuando me llamaron de mi trabajo y me dijeron que de los 10 camiones que solicité solo llegaron 7.
Y todo acabó...
Ahora me doy cuenta que para la empresa que trabajas siempre serás uno más, completamente reemplazable en cualquier momento, pero que para mi familia era único e irreemplazable.
Ahora me doy cuenta que para la empresa que trabajas siempre serás uno más, completamente reemplazable en cualquier momento, pero que para mi familia era único e irreemplazable.
222. "Papá, yo quiero ser como tú".
Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal.
Pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos... Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba. Comenzó a hablar cuando yo no estaba.
¡Cómo crece mi hijo de rápido! ¡Cómo pasa el tiempo!
Mi hijo, a medida que crecía, me decía:
"Papá , algún día seré como tú". ¿Cuándo regresas a casa, Papá ?"
"No lo sé, hijo. Pero cuando regrese jugaremos juntos... ya lo verás."
Mi hijo cumplió diez años hace pocos días, y me dijo: "Gracias por la pelota, papá. ¿Quieres jugar conmigo?"
"Hoy no, Hijo... Tengo mucho que hacer". "Está bien, Papá. Será otro día", y se fue sonriendo; siempre en sus labios las palabras "yo quiero ser como tú".
Mi hijo regresó de la universidad el otro día, todo un hombre. "Hijo estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco". "Hoy no, Papá. Tengo compromisos. Por favor, préstame el automóvil para visitar algunos amigos".
Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar. Hoy lo llamé: "¡Hola, Hijo! Quiero verte". "Me encantaría, padre, pero es que no tengo tiempo. Tú sabes, mi trabajo, los niños... Pero gracias por llamar, fue hermoso oír tu voz".
Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo era como yo.
Pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos... Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba. Comenzó a hablar cuando yo no estaba.
¡Cómo crece mi hijo de rápido! ¡Cómo pasa el tiempo!
Mi hijo, a medida que crecía, me decía:
"Papá , algún día seré como tú". ¿Cuándo regresas a casa, Papá ?"
"No lo sé, hijo. Pero cuando regrese jugaremos juntos... ya lo verás."
Mi hijo cumplió diez años hace pocos días, y me dijo: "Gracias por la pelota, papá. ¿Quieres jugar conmigo?"
"Hoy no, Hijo... Tengo mucho que hacer". "Está bien, Papá. Será otro día", y se fue sonriendo; siempre en sus labios las palabras "yo quiero ser como tú".
Mi hijo regresó de la universidad el otro día, todo un hombre. "Hijo estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco". "Hoy no, Papá. Tengo compromisos. Por favor, préstame el automóvil para visitar algunos amigos".
Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar. Hoy lo llamé: "¡Hola, Hijo! Quiero verte". "Me encantaría, padre, pero es que no tengo tiempo. Tú sabes, mi trabajo, los niños... Pero gracias por llamar, fue hermoso oír tu voz".
Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo era como yo.
221. Mountain View, California. ;)
220. Decálogo de la paternidad.
°También en la paternidad hay normas de calidad. Ciertas características y conductas específicas en la relación de los padres con sus hijos hacen que algunos de ellos, de uno y otro sexo, merezcan el calificativo de excelentes.
°Ame a sus hijos en forma incondicional y sea capaz de expresar su amor y su ternura por ellos, todos los días, con caricias, palabras y actitudes de apoyo.
°Sacrifique sus intereses personales para tratar de ofrecerles un hogar y una familia estables, donde impere el amor y el respeto entre los padres.
°Interésense más porque su hijos sean felices, a que sea unos estudiantes brillantes o unas criaturas que de algún modo los hagan sentir orgullosos de ser sus padres.
°Acepten a sus hijos tal como son, sin tratar de cambiarlos en el ideal que tenían de cómo debían ser. Respétenlos como seres humanos. Nunca los humillen, ni los ridiculicen. Alábenlos en público y ríñanlos en privado.
°No traten de realizar a través de ellos sus propios sueños frustrados.
°Den más importancia a sus cualidades que a sus defectos. Alienten su superación haciendo resaltar las primeras y minimizando los segundos. Por tanto, edúquenlos con aplausos, no con golpes, insultos o castigos.
°Traten amablemente a sus amigos aunque no siempre sea de su agrado la elección que de ellos hacen.
°Proporcionen a sus hijos las mejores oportunidades de educación que sus recursos económicos les permitan.
°Jueguen y rían con sus hijos tanto como les sea posible. Pasen siempre mucho más tiempo divirtiéndose con ellos, que regañándolos y tratando de educarlos.
°Conquisten su respeto a través de un buen ejemplo, no de sermones o imposiciones. El respeto mutuo es la base del amor.
Lo primero que los buenos padres ofrecen a sus hijos es un hogar y una familia donde imperan el amor y el respeto de la pareja.
°Ame a sus hijos en forma incondicional y sea capaz de expresar su amor y su ternura por ellos, todos los días, con caricias, palabras y actitudes de apoyo.
°Sacrifique sus intereses personales para tratar de ofrecerles un hogar y una familia estables, donde impere el amor y el respeto entre los padres.
°Interésense más porque su hijos sean felices, a que sea unos estudiantes brillantes o unas criaturas que de algún modo los hagan sentir orgullosos de ser sus padres.
°Acepten a sus hijos tal como son, sin tratar de cambiarlos en el ideal que tenían de cómo debían ser. Respétenlos como seres humanos. Nunca los humillen, ni los ridiculicen. Alábenlos en público y ríñanlos en privado.
°No traten de realizar a través de ellos sus propios sueños frustrados.
°Den más importancia a sus cualidades que a sus defectos. Alienten su superación haciendo resaltar las primeras y minimizando los segundos. Por tanto, edúquenlos con aplausos, no con golpes, insultos o castigos.
°Traten amablemente a sus amigos aunque no siempre sea de su agrado la elección que de ellos hacen.
°Proporcionen a sus hijos las mejores oportunidades de educación que sus recursos económicos les permitan.
°Jueguen y rían con sus hijos tanto como les sea posible. Pasen siempre mucho más tiempo divirtiéndose con ellos, que regañándolos y tratando de educarlos.
°Conquisten su respeto a través de un buen ejemplo, no de sermones o imposiciones. El respeto mutuo es la base del amor.
Lo primero que los buenos padres ofrecen a sus hijos es un hogar y una familia donde imperan el amor y el respeto de la pareja.
219. Mala crianza. Charles Kettering, estadounidense.
Los hombres que han tenido una vida difícil por lo general procuran facilitarles las cosas a sus hijos hasta donde sea posible, privándolos de ese modo de la disciplina de la lucha y de la búsqueda de un lugar propio en el mundo, que tan buenos resultados dieron en su caso.
Tales padres me recuerdan a un individuo de buen corazón, cuyo pasatiempo era la crianza de mariposas. Lo conmovían tanto las penalidades que pasaban para salir del capullo que en una ocasión, movido por una bondad mal entendida, abrió uno con la uña del pulgar para que su diminuto inquilino pudiera escapar sin necesidad de bregar.
La mariposa nunca pudo utilizar sus alas.
Tales padres me recuerdan a un individuo de buen corazón, cuyo pasatiempo era la crianza de mariposas. Lo conmovían tanto las penalidades que pasaban para salir del capullo que en una ocasión, movido por una bondad mal entendida, abrió uno con la uña del pulgar para que su diminuto inquilino pudiera escapar sin necesidad de bregar.
La mariposa nunca pudo utilizar sus alas.
Charles Franklin Kettering fue un inventor, ingeniero, empresario, y poseedor de 140 patentes estadounidense. Nacido en una comunidad de haciendas en el medio-oeste americano, Kettering estudió ingeniería en la Universidad Estatal de Ohio. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 29 de agosto de 1876, Loudonville, Ohio, Estados Unidos
Fecha de la muerte: 25 de noviembre de 1958.
218. A mi hijo Juan. Matías Claudio, "Asmus", alemán.
Querido hijo... No tengo oro ni plata mas lo que tengo te doy. Lentamente se aproxima el tiempo en que debo emprender el camino que no tiene regreso. No puedo llevarte conmigo y te dejo en un mundo en el que los buenos consejos no salen sobrando. Nadie es sabio de nacimiento. Aquí el tiempo y la experiencia enseñan y limpian la conciencia; yo he observado el mundo más tiempo que tú.
Querido hijo, no todo lo que brilla es oro. He visto caer algunas estrellas del cielo y quebrarse muchos bastones en los cuales uno confiaba para poderse sostener, por eso, quiero darte algunos consejos y decirte lo que yo encontré y lo que el tiempo me ha enseñado. Nada es grande si no es bueno y nada es verídico si no perdura.
No te dejes engañar por la idea de que puedes aconsejarte solo y que conoces el camino por ti mismo. Este mundo material es para el hombre demasiado poco y el mundo invisible no lo percibe, no lo conoce, ahórrate pues, esfuerzos vanos, no te aflijas y ten conciencia de ti mismo.
Considérate demasiado bueno para obrar mal. No entregues tu corazón a cosas perecederas. La verdad querido hijo no es gobernada por nosotros sino que nosotros debemos ajustarnos a ella.
Ve lo que puedas ver y para ello usa tus propios ojos y con respecto a lo invisible y eterno atente a la palabra de Dios. Mantente fiel a la religión de tus padres.
No desconfíes de nadie tanto como de ti mismo; dentro de nosotros vive el juez que nos enseña y cuya voz es más importante para nosotros que el aplauso de todo el mundo y la sabiduría de los griegos y egipcios; hazte el propósito, hijo, de no actuar contra su voz y si algo piensas o intentas hacer póntelo primero en la mente y pídele concejo a tu juez interno; al principio, él hablará únicamente en forma muy suave balbuceando como una criatura inocente, sin embargo, si honras su inocencia soltará su lengua y te hablará en forma más perceptible.
Aprende con gusto de los demás y escucha con atención donde se hable de sabiduría, dicha humana, luz, libertad, virtud, pero no confíes inmediatamente en todo porque no todas las nubes llevan agua y existen diversos caminos para seguir. Hay quienes creen que dominan una materia porque hablan de ella; pero no es así hijo mío, no se tienen las cosas por poder hablar de ellas, palabras sólo son palabras y ten cuidado si fluyen en forma demasiado hábil y ligera, pues los caballos cuyos carros están cargados de mercaderías avanzan con pasos más lentos.
Nada esperes del trajín ni de los trajinantes y pásate de largo donde haya escándalo callejero.
Si alguien quiere enseñarte sabiduría, mírale la cara, si lo ves enorgullecido, déjalo, no hagas caso de sus enseñanzas por más famoso que sea.
Lo que uno no tiene no lo puede dar, y no es libre aquel que puede hacer lo que quiere sino que es libre aquel que puede hacer lo que debe hacer, y no es sabio el que cree que sabe sino el que se percató de su ignorancia y logró sobreponerse a la vanidad. Piensa con frecuencia en cosas sagradas y ten la seguridad que ello te traerá ventajas y así serás como la levadura que fermenta la masa del pan. No desprecies religión alguna puesto que están consagradas al espíritu y tú no sabes lo que pudiera estar oculto bajo apariencias insignificantes. Desdeñar algo es fácil, hijo, pero es mucho mejor comprenderlo.
No instruyas a otros hasta que tú seas instruido. Acógete a la verdad si puedes y gustosamente permite que te odien a causa de ella; sabe sin embargo, que si tus cosas no son cosas de verdad, cuida de no confundirlas puesto que de ser así vendrán sobre ti las consecuencias; simplemente haz el bien y no te preguntes por lo que de ello resulte. Quiere sólo una cosa y esa quiérela de corazón. Cuida de tu cuerpo pero no de tal manera como si fuera tu alma.
Obedece a la autoridad y deja que otros la discutan. Sé correcto con cualquier persona pero confíate difícilmente. No te mezcles en asuntos ajenos y los tuyos, arréglalos con diligencia. No adules a persona alguna y no te dejes adular. Honra a cada quien según su rango y deja que se avergüence si no se lo merece.
No quedes debiéndole a persona alguna, pero sé afable como si todos fueran tus acreedores. No quieras ser siempre generoso pero procura ser siempre justo. A nadie debes sacar canas, sin embargo, cuando obres con justicia no te preocupes por ellas. Desconfía de la gesticulación y procura que tus modales sean sencillos y correctos. Si tienes algo, ayuda y da con gusto, y no por ello te creas superior; y si nada tienes, ten a mano un trago de agua fresca y no por ello te creas menos.
No lastimes a doncella alguna y piensa que tu madre también lo fue.
No digas todo lo que sabes, pero siempre debes saber lo que dices. No te apoyes en algún grande. No te sientes donde se sientan los burlones porque ellos son los más miserables de todas las criaturas.
Respeta y sigue a los hombres piadosos, mas no a los santurrones. El hombre que tiene en su corazón verdadero temor a Dios es como el sol que brilla y calienta, aunque no hable. Haz lo que merezca recompensa, pero no pretendas obtenerla. Si tienes necesidades, quéjate ante ti mismo y ante nadie más.
Lo mejor que puedes dar a un enemigo es el perdón. A un oponente tolerancia. A un amigo, oídos. A tu hijo, buen ejemplo. A tu madre, una conducta que la haga sentirse siempre orgullosa de ti. A tu prójimo siempre caridad. A ti mismo, amor propio.
Cuando yo muera ciérrame los ojos; no me llores...
Ayuda y honra a tu madre mientras viva, y entiérrala junto a mí.
Querido hijo, no todo lo que brilla es oro. He visto caer algunas estrellas del cielo y quebrarse muchos bastones en los cuales uno confiaba para poderse sostener, por eso, quiero darte algunos consejos y decirte lo que yo encontré y lo que el tiempo me ha enseñado. Nada es grande si no es bueno y nada es verídico si no perdura.
No te dejes engañar por la idea de que puedes aconsejarte solo y que conoces el camino por ti mismo. Este mundo material es para el hombre demasiado poco y el mundo invisible no lo percibe, no lo conoce, ahórrate pues, esfuerzos vanos, no te aflijas y ten conciencia de ti mismo.
Considérate demasiado bueno para obrar mal. No entregues tu corazón a cosas perecederas. La verdad querido hijo no es gobernada por nosotros sino que nosotros debemos ajustarnos a ella.
Ve lo que puedas ver y para ello usa tus propios ojos y con respecto a lo invisible y eterno atente a la palabra de Dios. Mantente fiel a la religión de tus padres.
No desconfíes de nadie tanto como de ti mismo; dentro de nosotros vive el juez que nos enseña y cuya voz es más importante para nosotros que el aplauso de todo el mundo y la sabiduría de los griegos y egipcios; hazte el propósito, hijo, de no actuar contra su voz y si algo piensas o intentas hacer póntelo primero en la mente y pídele concejo a tu juez interno; al principio, él hablará únicamente en forma muy suave balbuceando como una criatura inocente, sin embargo, si honras su inocencia soltará su lengua y te hablará en forma más perceptible.
Aprende con gusto de los demás y escucha con atención donde se hable de sabiduría, dicha humana, luz, libertad, virtud, pero no confíes inmediatamente en todo porque no todas las nubes llevan agua y existen diversos caminos para seguir. Hay quienes creen que dominan una materia porque hablan de ella; pero no es así hijo mío, no se tienen las cosas por poder hablar de ellas, palabras sólo son palabras y ten cuidado si fluyen en forma demasiado hábil y ligera, pues los caballos cuyos carros están cargados de mercaderías avanzan con pasos más lentos.
Nada esperes del trajín ni de los trajinantes y pásate de largo donde haya escándalo callejero.
Si alguien quiere enseñarte sabiduría, mírale la cara, si lo ves enorgullecido, déjalo, no hagas caso de sus enseñanzas por más famoso que sea.
Lo que uno no tiene no lo puede dar, y no es libre aquel que puede hacer lo que quiere sino que es libre aquel que puede hacer lo que debe hacer, y no es sabio el que cree que sabe sino el que se percató de su ignorancia y logró sobreponerse a la vanidad. Piensa con frecuencia en cosas sagradas y ten la seguridad que ello te traerá ventajas y así serás como la levadura que fermenta la masa del pan. No desprecies religión alguna puesto que están consagradas al espíritu y tú no sabes lo que pudiera estar oculto bajo apariencias insignificantes. Desdeñar algo es fácil, hijo, pero es mucho mejor comprenderlo.
No instruyas a otros hasta que tú seas instruido. Acógete a la verdad si puedes y gustosamente permite que te odien a causa de ella; sabe sin embargo, que si tus cosas no son cosas de verdad, cuida de no confundirlas puesto que de ser así vendrán sobre ti las consecuencias; simplemente haz el bien y no te preguntes por lo que de ello resulte. Quiere sólo una cosa y esa quiérela de corazón. Cuida de tu cuerpo pero no de tal manera como si fuera tu alma.
Obedece a la autoridad y deja que otros la discutan. Sé correcto con cualquier persona pero confíate difícilmente. No te mezcles en asuntos ajenos y los tuyos, arréglalos con diligencia. No adules a persona alguna y no te dejes adular. Honra a cada quien según su rango y deja que se avergüence si no se lo merece.
No quedes debiéndole a persona alguna, pero sé afable como si todos fueran tus acreedores. No quieras ser siempre generoso pero procura ser siempre justo. A nadie debes sacar canas, sin embargo, cuando obres con justicia no te preocupes por ellas. Desconfía de la gesticulación y procura que tus modales sean sencillos y correctos. Si tienes algo, ayuda y da con gusto, y no por ello te creas superior; y si nada tienes, ten a mano un trago de agua fresca y no por ello te creas menos.
No lastimes a doncella alguna y piensa que tu madre también lo fue.
No digas todo lo que sabes, pero siempre debes saber lo que dices. No te apoyes en algún grande. No te sientes donde se sientan los burlones porque ellos son los más miserables de todas las criaturas.
Respeta y sigue a los hombres piadosos, mas no a los santurrones. El hombre que tiene en su corazón verdadero temor a Dios es como el sol que brilla y calienta, aunque no hable. Haz lo que merezca recompensa, pero no pretendas obtenerla. Si tienes necesidades, quéjate ante ti mismo y ante nadie más.
Lo mejor que puedes dar a un enemigo es el perdón. A un oponente tolerancia. A un amigo, oídos. A tu hijo, buen ejemplo. A tu madre, una conducta que la haga sentirse siempre orgullosa de ti. A tu prójimo siempre caridad. A ti mismo, amor propio.
Cuando yo muera ciérrame los ojos; no me llores...
Ayuda y honra a tu madre mientras viva, y entiérrala junto a mí.
Matthias Claudius fue un poeta y periodista alemán. Sus textos están influidos por la canción popular o Volkslied. A causa del tono simple y popular de sus versos fue frecuentemente rechazado. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 15 de agosto de 1740, Reinfeld, Alemania
Fecha de la muerte: 21 de enero de 1815.
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