Rhododendron

Rhododendron
Tsutsuji

02 octubre, 2016

92. Arriba, siempre arriba. H. W. Longfellow, estadounidense.

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Las sombras de la noche iban cayendo, cuando un joven gallardo iba subiendo por un paso difícil la montaña; en sus manos flameaba una bandera, en la que había esta leyenda extraña: Arriba, siempre arriba.
Bajo su frente cálida, sus ojos, como una espada al sol resplandecían, y esos ojos parece que decían, cual voz que sale de una trompa de oro o como eco de celeste coro: Arriba, siempre arriba
Miró al pasar los vívidos reflejos del encendido hogar de la familia, agrupada y contenta, a lo lejos la altísima nevada cordillera; pero avanzó, clamando en voz entera: Arriba, siempre arriba.
No te aventures que el peligro es grande, el anciano le dice con ternura, ruge la tempestad allá en la altura y no hallarás el vado del torrente. El responde con voz firme, estridente: Arriba, siempre arriba.
Aguarda, ven, le dice la doncella, descansa tu cabeza aquí en mi seno que pronto el cielo quedará sereno. Una lágrima él siente en su pupila, mas otra vez exclama y no vacila: Arriba, siempre arriba.
Cuidado con las ramas de los pinos que caen sobre la senda de la cuesta, la nevada ha borrado los caminos. Tal fue el último adiós de los pastores. Una voz desde lo alto les contesta: Arriba, siempre arriba.
Del monte San Bernardo en el convento al asomar la luz del nuevo día, las preces se mezclaban con el viento y en la región del águila y las nubes una voz por los aires repetía: Arriba, siempre arriba.
Los perros de la ermita entre la nieve, que la cima cubrió de la montaña, descubren un viajero sepultado en cuya mano, que la muerte ha helado, aún se mantiene la leyenda extraña: Arriba, siempre arriba.
A la luz matinal, pálido y yerto, sin vida, pero bello allí yacía, mas no todo con él había muerto, pues del cielo una armonía oyóse descender, que así decía: Arriba, siempre arriba. 

   


Henry Wadsworth Longfellow fue un poeta estadounidense que escribió trabajos que aún hoy siguen gozando de fama popular, entre los que están The Song of Hiawatha, Paul Revere's Ride y Évangéline. Wikipedia
Fecha de la muerte: 24 de marzo de 1882.

91. Como hijo de pobre. Constancio C. Vigil, uruguayo.


Es absolutamente necesario que se comprenda el error de aquellos padres que se proponen darle al hijo felicidad, como quien da un regalo. Lo más que se puede hacer es encaminarlo hacia ella, para que él la conquiste. Difícil, casi imposible, será después.
Cuanto menos trabajo se tomen los padres en los primeros años, más, muchísimo más, tendrán en lo futuro. Habitúalo, madre, a poner cada cosa en su sitio, y a realizar cada acción a su tiempo. El orden es la primera ley del cielo. Que no esté ocioso, que lea, que dibuje, que trabaje, que te ayude en alguna tarea, que se acostumbre a ser atento y servicial.

Deja algo en el suelo para que él lo recoja; incítalo a limpiar, arreglar, cuidar, o componer alguna cosa, que te alcance ciertos objetos que necesites; bríndale, en fin, las oportunidades para que emplee sus energías, su actividad, su voluntad, y lo hará con placer. Críalo como hijo de pobre, y lo enriquecerás; críalo como hijo de rico y lo empobrecerás para toda la vida.


 
Constancio Cecilio Vigil fue un empresario periodista y escritor uruguayo de literatura infantil con notable desarrollo en Argentina. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 4 de septiembre de 1876, Rocha, Uruguay
Fecha de la muerte: 24 de septiembre de 1954. 


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