No en la tormenta.
No mientras llueva.
No si no hay sol.
Mi historia, ha sido siempre renunciar.
Nada a la fuerza,
nada con mentiras,
nada que sea sal.
Si he de tomar una mano
ha de ser por intención,
por convicción,
por lo que soy.
No me veré disfrazada
para encajar,
puedo, sí, procurar
dar lo mejor de mí.
Soportar, intentar,
recorrer caminos
estrechos, duros,
ajenos, pero no me verán
inventar ser quien no soy.
Nada de caminos retorcidos,
nada de vanos idilios.
Soy simple, sí.
Y conozco el amor.
Ese que dice "la palabra",
ese que arde y se aparta.
Que sabe que a veces es "no".
No siempre se puede.
No siempre se debe.
Y en silencio seguir... Sola yo.